بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ اَبَدًا دَائِمًا
¡Mis estimados hermanos verídicos!
Primero: Con todo mi espíritu y alma, les felicito por su servicio del Corán y de la fe. En esta carta, les mandamos un asunto sutil para recibir su opinión a manera de consultación. ¿Es apropiado? Si no es apropiado, pueden cambiarlo.
Segundo: En Risale‑i Nur, se demuestra que el decreto Divino actúa con justicia bajo las injusticias exactas de la gente. Es decir, por algún motivo, la gente hace crueldad injustamente; manda a alguien a la prisión. Pero el decreto Divino actúa por otro motivo, con justicia sobre ese encarcelamiento; condena a esa persona por causa de un crimen verdadero.
Así, un ejemplo que viví y que muestra esta verdad es esto: Durante veintiocho años, el motivo de sus torturas crueles y de su castigo, como mi condena, carga y encarcelamiento en distintas provincias y cortes; mi crimen inventado que no pudieron encontrar alguna evidencia es esto:
Dicen: “Said quiere explotar la religión para la política, y lo hace.” Sin embargo, no pudieron encontrar una evidencia positiva para este crimen, ni para esta afirmación suya en mis treinta libros grandes, durante mi nueva vida de treinta años con calamidades. Sin embargo, sobre estos tipos de asuntos, ya que si una corte no pudo encontrar algo, ni pudo culparme, las otras cortes tomaron el mismo asunto como base; esto es un trato totalmente contra la ley, mente y costumbre. Ciertamente, aquellos que explotan la política para la irreligión hacen esta acusación a nosotros, como un velo de ellos mismos.
Además, mi antigua vida del conocimiento durante sesenta años, que se relacionó con la política respecto al servicio de la religión, es una evidencia contundente y una prueba cierta que: durante toda mi vida, he seguido el principio de hacer la política, mundo y todas las corrientes sociales con que me he relacionado, como un sirviente a la religión, de explotarlos para la religión y de hacerlos seguir la religión. En las cortes, afirmé y también demostré que no exploto la religión para la política, ni tampoco cambio una sola verdad de la fe por el reinado del mundo; a pesar de que demostré esto con pruebas ciertas, algunos funcionarios del tribunal y algunos políticos que ocupan alto grado, pensando como verdad este asunto raro y absurdo, de una manera contra la verdad por veinte aspectos, me torturaron durante veintiocho años; entendí el verdadero motivo de esto en estos días. El motivo es esto:
En el servicio de la fe en esta época con egoísmo, mi peligro más grande, mi culpa y crimen espiritual mayores, es explotar mi servicio del Corán en este tiempo, para mi perfección y mis virtudes materiales y espirituales, que pertenecen a mi persona. Doy infinitas gracias a Cenab‑i Hak que: en estos tiempos largos, fuera de mi intención, veía un obstáculo espiritual muy fuerte para no explotar mi servicio de la fe no solamente para mi perfección material e inmaterial, ni para mis virtudes, ni para salvarme de la tortura e Infierno, ni tampoco hacerlo como un medio para mi felicidad eterna, ni para usarlo como una herramienta para algún otro propósito. Quedé muy asombrado. A pesar de que todos desean lograr rangos espirituales y felicidades en el Más Allá a través de las buenas acciones, a pesar de que dirigirse a este camino es el derecho lícito de cada persona y tampoco provoca algún daño a nadie, a mí, se me obstaculizaba desde mi espíritu y corazón.
Aparte de la complacencia Divina, me fue mostrado únicamente el asunto de servir a la fe, dirigido por el deber natural del conocimiento. Porque, actualmente, se necesita dar una lección del Corán a manera de enseñar las verdades de la fe, que no se explotan para ninguna cosa y no siguen a nada, y son superiores a todos los objetivos, notificando eficazmente a través de la adoración innata, a aquellos que no saben y necesitan saber una forma de salvar la fe y de dar seguridad cierta a los incrédulos obstinados en este mundo confuso, para que destruya la incredulidad absoluta y la desviación obstinada, y pueda dar una seguridad cierta a todos. Esta seguridad cierta, en esta época y bajo estas condiciones, puede aparecer sabiendo que la religión no se explota para ninguna cosa, ni en lo personal, del Más Allá, de este mundo, ni material y espiritual. En caso contrario, una persona que se confronta con la personalidad colectiva de la incredulidad horrible, que nace de las organizaciones encubiertas y sociedades; aunque estuviera en un rango más alto, igual no puede eliminar las sospechas totalmente. Porque, el alma maligna y el egoísmo del incrédulo obstinado que quiere entrar en la fe, puede decir: “Esa persona nos engañó a través de su genialidad y su inteligencia maravillosa”. Dice así, y sigue con su sospecha.
Infinito agradecimiento a Cenab‑i Hak, que por veintiocho años siendo acusado de usar la religión como instrumento para la política, el Decreto Divino me daba bofetadas con total justicia, a través de la mano opresiva del hombre, para que involuntariamente yo no explote la religión para algo personal. Me estaba advirtiendo, “¡Ten cuidado! No uses las verdades de la fe para tu propia persona, así los necesitados de la fe entenderán que es sólo la verdad la que habla. Que no queden los susurros del alma maligna ni las proposiciones satánicas, ¡Que se callen!”
Verdaderamente, a pesar de que millones de libros difunden elocuentemente las mismas verdades, y miles de eruditos verdaderos las enseñan, no pudieron parar absolutamente la total incredulidad horrible en esta patria. A pesar de esto, incluso los enemigos confirman que los tratados de Nur triunfaron en un sentido, en virtud de la mencionada verdad.
Bajo estas condiciones pesadas, los tratados de Nur realizaron este trabajo contra la total incredulidad; es explícito. Entonces, la fuerza de los tratados de Nur viene de este misterio.
Yo también con todo mi espíritu y alma, quedé conforme con estas calamidades tortuosas, durante veintiocho años. Renuncié a mi derecho. Y digo al justo decreto Divino: Merecí aquellas piadosas bofetadas tuyas. Ya que si, yo hubiese tomado un camino pensando en mí mismo, como todos, lo cual es completamente lícito e inofensivo, y si no hubiese sacrificado todos los sentimientos de placer espiritual, habría perdido esta fuerza inmaterial suprema, en el servicio de la fe. Aquí es un ejemplo extraño de esta fuerza que; alguien leyó un libro de algunas personas –a pesar de que puedo ser solamente un alumno pequeño de ellas– sobre las verdades de la fe; también leyó una página de Risale‑i Nur. Dijo explícitamente que él salvó más su fe a través de una sola página de Risale-i Nur.
اَلْبَاق۪ي هُوَ الْبَاق۪يSu hermano necesitado de sus súplicas,Said Nursî