¡Mis estimados hermanos verídicos!
Hoy les iba a escribir una carta. Estaba preocupado por mi enfermedad pesada, en el mismo momento, llegaron Mustafa Gul e Ibrahim Gul. Fueron una medicina, un medio de consuelo y alegría para mí. Por eso, les mando a tales dos hermanos como mis delegados y como una carta. Ellos –siendo cada uno un Said– que les visiten en lugar mío, que les feliciten y les notifiquen otras cosas mías.
Said Nursî