Cartas escritas en Emirdağ después de la prisión de Afyon
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Mis estimados hermanos verídicos!
Que ciertamente vaya uno de ustedes a la presidencia de los Asuntos Religiosos a nombre mío, con mis saludos y respeto, que diga al Señor Ahmed Hamdi:
Usted pidió una colección de los tratados de Nur hace dos años. Yo también la mandé a preparar. Pero de repente me pusieron en la prisión, no pude corregirla ni mandarla. Ahora estoy ocupado con la corrección de ella. Pero, por mi excesiva enfermedad por causa del envenenamiento, no podré terminarla rápidamente. Después de terminarla, inshaallah se la presentaré. Debido al principio de que: “Aquel que no recibe regalos, no puede dar regalos”, a la persona elevada de usted, que es el presidente de los eruditos de este país Islámico, este valioso tefsir espiritual del Corán, es como el precio sagrado de que usted trabaje para la liberación de los tratados de Nur como sea posible, ayude y se esfuerce para imprimir nuestro Corán, cuyas tres partes le habíamos mostrado anteriormente.
Le notifico ciertamente que: Sobre nuestro asunto, en la historia nunca a tal grado ocurrió un ataque rencoroso y cruel‥ Por su esfera del conocimiento, y por su presidencia, antes que todo, usted debe cumplir este deber académico y religioso. Cuando fui envenenado últimamente, pensaba en mi muerte, pero mi corazón encontraba paz y consuelo, porque Ahmed Hamdi protegerá los tratados de Nur en lugar mío. Anteriormente, le mandamos al directorio de usted algunas partes de las defensas que presentamos a la corte, y ahora le mando una copia completa y perfecta de mi defensa, que es totalmente verdadera. La mandamos con una intención de que sea una fuente, para mostrar a aquellas personas que se esforzarán para la liberación de los tratados de Nur, siendo usted como punto de referencia.