بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
Por la orden deوَ شَاوِرْهُمْ فِى اْلاَمْرِnecesito hacer una consultación con los hermanos.
¡Mis estimados hermanos verídicos!
Ahora estoy ante una orden hecha. Llegó una orden de darme dos y medio billetes cada día para mi sustento, también para construirme una casa con sus muebles, tal como quiera yo. Mientras, mi regla de cincuenta o sesenta años de vida requiere no aceptar esto. A pesar de que acepté sueldo durante unos años en el Departamento de Los Asuntos Religiosos; pero gastando esa plata para imprimir mis libros y dando la mayoría de ellos gratuitamente a la gente, así devolví la propiedad de la gente.
Ahora, me veo obligado a aceptar para que no reciban daño ustedes ni lo reciba Risale‑i Nur, otra vez lo guardaré para devolverlo a la gente en el futuro. Solamente gastaré para mí muy poco en el nivel de precisa necesidad obligatoria. Escuché que: si lo rechazo, aquellos, particularmente aquella gente que se esfuerzan a mi favor para mi sustento, se ofenderán. Aquellos que están contra mí dirán: “Se da el sustento de esta persona por otro lado”. Aquellos desventurados no saben la abundancia maravillosa que otorga la frugalidad. Tampoco vieron que el pan que vale cinco centavos, es suficiente para mí, durante dos días. Así, de esta manera, caen totalmente en sospechas infundadas.
Si lo acepto, mi vida de setenta años se ofenderá, y también hay una posibilidad de que Imam‑i Ali, Radiyallaju Anh, que informó de esta época, y daba bofetadas a aquellos sabios que entran en innovaciones ilícitas, debido a la codicia, sueldo, y que pierdan la sinceridad, se ofenderá de mí. Hay otro aspecto, de que la sinceridad verdadera y pura de Risale-i Nur, puede acusarme con la carencia de sinceridad. De verdad quedé confundido.
Escuché que si no acepto, me presionarán más y tal vez interferirán en la total libertad de Risale‑i Nur. Incluso, sus presiones actuales fueron para obligarme a aceptar su oferta de sustento. Ya que la situación es así, con la regla deاِنَّ الضَّرُورَاتِ تُبِيحُ الْمَحْظُورَاتِ, si es en el nivel de la necesidad obligatoria, inshaallah no provocara algún daño. Pero yo la rechacé, lo dejo a su opinión.
¡Estimados hermanos míos! No se preocupen de mí. Debido a que veo una obra de la Misericordia Divina y un destello de la Gracia Divina, no me preocupo. Su esfuerzo, seriedad y ayuda eliminan todo tipo de angustia, dan alegría permanente.
Aquí, Mustafa Acet, que es el más trabajador y abnegado, y es como mi hermano Abdulmecid, cuya familia es como mi familia; y un niño muy trabajador llamado Ceylan, que es un pequeñito Husrev y un pequeñito Abdurrahman, hacen servicio adecuadamente a Risale‑i Nur.