Recibí la carta de Salahaddin que es muy larga, que me hizo contento como si recibiera diez cartas suyas, y que muestra que estas tormentas no influenciaron en nada a su lealtad y firmeza, que es siempre un Abdurrahman; y su carta también notifica que nuestros hermanos en esa zona trabajan sin alguna carencia de entusiasmo. Dije: mashaallah. El padre y su hijo no se quiebran; son como los héroes de Isparta. Pero debido a que ahora, para la impresión y difusión de Risale‑i Nur, se necesita una sinceridad verdadera, una solidaridad fuerte y no mirar las faltas entre sí, nuestros hermanos en la provincia Kastamonu tienen que parecerse a los de Isparta, respecto a la sinceridad y solidaridad. Inshaallah, ellos tampoco usarán los sentimientos personales que perjudiquen a este servicio sagrado.
Además, Risale‑i Nur ganó su liberación a través de sus verdades brillantes y fuertes; venció a sus enemigos en cierto sentido; pero necesitamos estar cautelosos más que antes. Porque, los enemigos embusteros no paran; buscan pretextos y se esfuerzan para engañar al gobierno.
Salahaddin pregunta sobre un asunto personal que pertenece a él mismo. Quiere conectarse al mundo y a la vida social. Ya que él es uno de aquellos fundamentales, si provocara algún daño al servicio de Risale‑i Nur, ciertamente no entrará al mundo. Si está seguro que su esposa trabajará como un ayudante en el servicio de Risale-i Nur, como algunos hermanos fundamentales, así puede entrar. Porque, la vida de los fundamentales pertenece a Risale-i Nur, y puede entrar al mundo bajo restricciones, con la aprobación de los estudiantes que representan su personalidad colectiva. Si sus padres también están conformes, inshaallah no provocará algún daño.