¡Mi estimado hermano verídico Husrev que es muy bendito, activo, sincero y valorable!
La carta tuya que recibí en el segundo día, en el mismo día que una paloma llegó como si lo informara, fue como un bálsamo y una medicina para mis dolores y angustias, que surgieron de este evento ofensivo. Hizo ocurrir este sentido en mi mente: “En lugar de las personas insignificantes que te traicionan, hay respetos extraordinarios de los héroes de las Fábricas de Rosa y Luz; por eso, esto puede confrontarse no solamente con los insultos de unas personas sin corazón, sino también puede confrontar a las traiciones de millones de enemigos y pueden invalidar su traición”. Así llegó a mi corazón. Pero, miré a mi persona, a pesar de que ella es como una semilla seca y podrida de dátil que ya terminó su deber, ustedes la consideran como un árbol enorme, fructuoso y maravilloso, que salió de esa semilla en cierto grado en el jardín de Risale‑i Nur. Vi que su buena consideración, que es extraordinaria, surge de ese árbol; respecto a que su semilla también fue un medio, recibió tal buena consideración.
La primera página de esa carta es linda; yo también participo. En la segunda página, en algunos lugares interferí con mi pluma, hice modificaciones. Por ejemplo: con el periodo del califato del Noble Hasan –Radiyallaju Anh– durante seis meses, con la fuerza y refulgencia que recibió Risale‑i Nur del Yevshen-i Kebir y Yelyelutiye, en el sentido de la difusión de las verdades de la fe, que es el deber más importante del califato, transformó el tiempo corto del Noble Hasan –Radiyallaju Anh– en un tiempo largo; así podemos considerarlo como el quinto califato. Porque, el que tiene la habilidad de hacer a la gente feliz con la justicia verdadera en este siglo, es Risale-i Nur, y su personalidad colectiva es como un ayudante, un conjunto integro y como un hijo espiritual del Noble Hasan –Radiyallaju Anh-; de esta manera, hice modificación en tu carta. Sin embargo, como un delegado tuyo, en unos lugares interferí con mi pluma. Pero en el mismo día, entre los borradores de las cartas, entre mis libros que la corte me devolvió, –según las marcas sobre los borradores con pluma verde, dieron mucha importancia a ellos– vi una parte que les escribí y que faltaba. Dije fesubjánallah. Percibí un sentido diciéndome: da respuesta en tu carta conmigo. Tal vez, esta parte se involucro en Lahika; les escribo la misma.
La parte es esto:
“No deben mirarme respecto a los rangos que me dieron con su buena consideración a mi persona muy defectuosa, sino ciertamente deben mirarme en el punto del deber y servicio. Si se abre el velo, mi naturaleza sumergida, en defectos desde la cabeza a los pies, será una causa para huir de mí. Para no hacerles huir de mí y no hacerlos arrepentidos a ustedes, no conecten a mi personalidad los rangos que imaginan muy superior que mi límite. En comparación con ustedes, soy su hermano, ser su guía es superior a mi límite. No soy el Maestro tampoco, tal vez soy un amigo en la lección. Yo, necesito sus oraciones y servicio con compasión por mis faltas. No esperen ayuda de mí, yo mismo merezco su ayuda. Por el otorgamiento y favor de Cenáb‑i Hak, estamos participando con ustedes en un servicio que es muy bendecido, muy importante, muy valioso y beneficioso para cada creyente con la regla de repartición del trabajo. Es suficiente para nosotros la importancia extraordinaria, valor, maestría y guía de una personalidad colectiva que surge desde nuestra solidaridad.
También, ya que en esta época, el servicio de la fe es un deber más importante y superior a todo; incluso la cantidad tiene menos importancia comparándola con la calidad; también los mundos transitorios e inestables de la política son sin importancia en proporción a los servicios de la fe que son perpetuos, permanentes y estables; no se pueden comparar ni pueden ser un medio para ese servicio. Debemos estas satisfechos con los rangos refulgentes en la esfera de la instrucción de Risale‑i Nur y en el punto del servicio que él nos otorga. En lugar de dar un rango excesivamente alto y tener buena opinión extraordinariamente superior que su límite, se necesita una lealtad y firmeza extraordinarias, una conexión y sinceridad excesivas. Debemos perfeccionarnos en esto. De hecho, ya completamente se perfeccionaron en esto. (El pedazo se terminó)