Apéndice de la Carta sobre la Manifestación de la Gracia Divina
(Lo escribimos al principio de las Señales del Corán).
La primera parte, entre ocho partes que informan de Risale‑i Nur a través de los signos de lo Oculto, y que confirman su aceptabilidad.
Sobre el mismo asunto, hay veintinueve indicaciones a este tratado. Con otras partes, hasta mil signos, indicaciones, implicaciones miran al mismo asunto y a la misma afimación; esto está en el nivel de certidumbre. Respecto a la unidad del asunto, tales indicaciones se fortalecen y confirman una a la otra. Entre esas ocho partes, en tres de ellas, “Imam‑i Ali –Radiayallu Anh-” informó de Risale-i Nur a través de sus tres keramets de lo Oculto.
El comité de expertos de Ankara analizó estas ocho partes y no las rechazaron. Solamente dijeron: “Aquel que tiene keramet no puede escribirlo”.
Yo les contesté que: Esto no es mío, sino que pertenece a Risale‑i Nur. En cuanto a Risale-i Nur, él es la propiedad del Corán y es su tefsir (explicación). Ellos quedaron en silencio, es decir lo aceptaron. Aunque estos tipos de otorgamientos no fuesen escritos seria más apropiado; pero ante muchos enemigos fuertes, fue una obligación cierta para darnos una fuerza espiritual, ayuda de lo Oculto, fervor, persistencia y firmeza, a nosotros que somos pocos, débiles y pobres; por eso yo también lo escribí. A pesar de que esto da una vanidad a mi mismo y causa mi caída, no es importante. Considero que sacrificar mi vida en el Más Allá para salvar a los creyentes de total incredulidad, tal como sacrificar la vida mundana, es una felicidad para mí; acepto el Infierno para que miles de amigos y hermanos míos entren en el Paraiso.