¡Mi estimado hermano!
De parte de nosotros, manden muchas gracias y aprecios a Ziya, que es el abogado de Risale‑i Nur. Hace mucho, se advirtió a mi espíritu que: alguien llamado Ziya hará un servicio enorme para Risale-i Nur. Este asunto mostró que ese Ziya es este Ziya. Nos dejó agradecidos eternamente. Damos gracias a las personas con conciencia moral como el escriba de la corte, a la Señorita Hasna, que es uno de los miembros y al juez de instrucción; no les olvidaré. Manden nuestros saludos y agradecimientos a los hermanos muy valiosos, particularmente y en primer lugar a Muftu Osman, Hasan Feyzi. Díganle al juez justo que: decidimos hacer que escriban la mayoría de los libros de Risale-i Nur, para regalar a él. Haciendo que escriban una mayor parte, quiero regalarla a Ziya, que es el abogado voluntario de Risale-i Nur.
Me pregunto si quinientas copias del Signo Supremo que fue impreso, se devolverá a aquellos que lo imprimieron.
Otra cosa; todo Risale‑i Nur que fue confiscado en Estambul, pertenece a mí. El libro que contiene veinte tratados, es muy importante para mí.
Además, cuando partía de Denizli, deje el tratado Milagros de Ahmed a algunos allí, para que me lo devuelvan después. Le necesito mucho también. Tal vez, el Maestro Musa lo sabe (quien lo tendrá).
Notifico, para salvar a los estudiantes nuevos y débiles de Risale‑i Nur de las sospechas infundadas que: algunos maestros ingenuos o algunos oponentes que están a favor de las innovaciones ilícitas, con intrigas de un comité secreto, para contradecir las verdades inquebrantables de Risale-i Nur, quieren difundir los errores y faltas de mi persona defectuosa –confieso– y con muchas faltas, y refutarme a través de ellos; de esta manera quieren atacar y dar golpe a Risale-i Nur; durante estos veinte años hay veinte eventos importantes de esto. Además, causaron nuestro encarcelamiento dos veces, por eso anuncio a mis amigos y a los estudiantes de Risale-i Nur que:
Doy gracias a Cenáb‑i Hak que: no me hizo gustar a mi alma maligna e hizo conocer mis faltas a mí mismo. No venderme a mí mismo ni buscar que otros me agraden, sino ciertamente con total vergüenza, quiero que Allah me perdone entre los benditos estudiantes de Risale-i Nur, a través de su sinceridad y pureza, y busco una expiación para mis pecados a través de hacerlos intercesores espiritualmente.
Aquellos que me contradicen no saben mis culpas secretas. Solamente alegando algunas faltas aparente mías, y pensado equivocadamente que Risale‑i Nur es mi propiedad, para poner un velo sobre las luces de Risale-i Nur y competir contra su difusión dicen que: “Said no viene a la congregación de la oración de viernes; no tiene barba”; de esta manera me critican.
Respuesta: Yo, aceptando muchos faltas, digo: Sobre estos dos asuntos, tengo excusas enormes.
Primero: Yo soy Shafii. En la escuela Shafi, uno de los requerimientos de la oración de viernes es: cuarenta personas tienen que recitar Fatiha atrás del líder de oración. Hay otros requerimientos también. Por eso, aquí la oración de viernes no es obligatoria para mí. A veces rezaba siguiendo la escuela de lo Máximo como una Sunna.
Segundo: Hace veinte años que injustamente me prohibieron encontrarme con la gente, –también últimamente hace cuatro meses, bajo el velo, advirtieron oficialmente a los policías para no dejarme comunicar con la gente– además hace veinticinco años, debido a que he vivido aislado, no puedo estar en paz en los lugares con mucha gente, tampoco puedo rezar atrás de cualquier persona siguiéndola según mi escuela; no puedo alcanzar en la recitación; antes que yo recite la mitad de Fatiha, el líder de la oración llega a la inclinación. Según mi escuela, es obligatorio recitar el Fatiha.
El asunto de la barba: Esto es una Sunna, no es algo exclusivo para los maestros. Desde mi niñez, he estado sin barba entre el noventa por ciento de gente sin barba, en esta nación. Durante estos veinte años, en los ataques oficiales hacia mí, hicieron cortar la barba de algunos amigos míos; esto demostró que el no llevar barba yo, fue un beneficio y una ayuda Divina. Si hubiera tenido barba y si se hubiera afeitado, hubiera sido un daño muy enorme a Risale‑i Nur. Porque, hubiera fallecido, no lo hubiera podido soportar.
Algunos sabios dijeron: “Afeitar la barba no es permitido”. A lo que se refirieron es que después de dejar crecer la barba, afeitarla está prohibido. En caso contrario, aquel que no deja que la barba crezca, deja una Sunna. Pero, en esta época, para abstenerse de muchos pecados grandes y horribles, a cambio de dejar esta Sunna, con la guía de Risale‑i Nur, pasamos una vida con torturas durante veinte años, como el confinamiento solitario; inshaallah es una expiación por dejar esa Sunna.
También contundentemente les proclamo esto: Risale‑i Nur es la propiedad del Corán. Qué alcance tengo yo para tenerlo, pues las faltas de mi persona no pasan a él. Tal vez, soy un siervo defectuoso de esa Luz y un heraldo de esa joyería de diamantes. Mi situación complicada no puede pasar a él ni puede tocarlo. De todos modos, la lección que Risale-i Nur nos enseña es la verdad de la sinceridad, dejar el egoísmo, siempre considerarse a sí mismo como defectuoso y no agradarse a sí mismo. No nos mostramos nosotros a los creyentes, les mostramos la personalidad colectiva de Risale-i Nur. Nosotros, estamos agradecidos de aquellos que ven y nos informan nuestra falta, pero con la condición de ser la verdad. Decimos: “Que Allah esté complacido”. Tal como; si estuviera un escorpión sobre nuestro cuello, y lo sacaran antes de mordernos, estaremos muy contentos. Con la condición de no ser rencorosos y obstinados, y no ayudar a las innovaciones ilícitas y a la incredulidad, aceptamos nuestra falta y seremos agradecidos.