Es el apéndice de la petición enviada al presidente de la república, el cual me vi obligado a escribir
El motivo más fundamental de los rencosos que me atacan: me aplastan por la amistad y parcialidad que tienen con Mustafa Kemal. Yo también digo a tales rencosos:
Sobre una persona que murió y se fue; ya no tiene alguna conexión con el gobierno, hace treinta años, con una información de un Noble Hadiz, dije que aparecerá una persona dañina al Corán, y luego el tiempo mostró que esa persona es Mustafa Kemal.
Yo, debido a que no doy el honor y triunfo de un ejército heroico, que ha desafiado al mundo durante quinientos años con su heroísmo y veracidad, a M. Kemal, y por eso sus amigos rencorosos me torturan durante veinte años con pretextos.
Tal como lo demostré en la corte; por este principio verdadero: “Los honores, las bondades positivas, los botines materiales e inmateriales se dan al ejército, se reparten a su congregación; los errores y las acciones negativas se dan al jefe y al presidente.”, los triunfos y honores del ejercito heroico, de los soldados mismos y de los comandantes valientes, que trabajan a la cabeza de los soldados, no se dan a Mustafa Kemal. Ciertamente los errores y faltas se dan solamente a él; por eso, acuso a aquellos que me acusan por no quererle, por no querer al ejército heroico, y por romper su honor; les considero como traidores a la nación. Tal como demostré esta verdad en la corte, estoy listo a demostrarla a sus amigos obstinados. Yo quiero a millones de individuos y oficiales del ejército valiente de esta nación bendita. Protejo el respeto hacia ellos y su dignidad, con toda mi fuerza. Mis oponentes rencorosos, en el camino de querer a una sola persona, traicionan a miles de individuos, y seguramente hacen enemistad a ellos.
A través de muchos signos, comprendimos que: lo que induce a aquellos que me atacan, es mi objeción hacia Mustafa Kemal, y no estar a favor de él. Otros motivos son pretextos. Por eso, estuve obligado a decirle a tales oponentes:
Él me solicitó a Ankara para elogiarme y asignarme a todas las provincias del este, como un predicador general. Allí fui. Estos tres puntos siguientes me provocaron dejar su amistad. Durante veinte años he sufrido en aislamiento; no he interferido en su mundo.
Primer Punto: A través de sus acciones, él mostró que es la persona que informó un Noble Hadiz, que trabajará contra las tradiciones del Islam en los últimos tiempos del mundo. Hace treinta y seis años, interpreté ese Hadiz, y salió el significado de esta persona. Hay su explicación en el “Tercer Principio” de mis defensas en la corte.
Segundo Punto: Es un principio verdadero que la existencia, reparación y vida de una cosa puede ser con la existencia de todas las cosas fundamentales, y de las condiciones que pertenece a esa cosa; la inexistencia, destrucción y muerte de tal cosa, puede ser con la destrucción de una sola condición. “La destrucción es más fácil que la reparación”, se volvió en un proverbio en la boca de todos. Basándose en este principio cierto: los errores y destrucciones importantes, que se ven abiertamente, vienen del error de tal comandante; los honores importantes y triunfos, vienen del heroísmo del ejército; por eso se debe dar tales maldades a él, y las bondades al ejército. A pesar de esto y totalmente en contra de esto, dar la bondad de una congregación a una sola persona que está a la cabeza, y dar la maldad de tal persona a la congregación, es una injusticia horrible
Tercer Punto: El dar la bondad de una congregación y el triunfo de un ejército al líder, y el atribuirle la culpa del líder a la congregación, es disminuir miles de bondades en una sola, y aumentar una sola culpa a miles. Porque, tal como un batallón mata a un enemigo terrible, cada soldado gana el rango de gazi; si esto se da solamente a su coronel, disminuye a una sola persona, desde mil; una sola persona se vuelve en un gazi. Si se comete un crimen por culpa de tal coronel, y si esto se da al batallón y no a él, un solo crimen se volverá en mil crímenes; mil soldados serán culpables y recibirán castigo. Asimismo, si las faltas que se ven abiertamente no se dan al hombre fallecido que las cometió, atribuyéndoselas a un ejército que había mostrado ser gazi y veraz, durante quinientos o tal vez mil años, y que firmó su edicto de honor y ser alférez del Corán, con sus espadas y sangres, tales faltas aumentan miles de grados más y en cantidad de sus oficiales; oscurece el pasado muy brillante de tal ejército. Deja al ejército de este siglo, avergonzado y culpable, ante los ejércitos de los siglos pasados. Si los honores y triunfos presentes se dan a una sola persona, disminuye miles de grados, el ser gazi y el tener bondades en cantidad de los oficiales e individuos, se vuelven en una sola; se extinguen. No serán como una expiación para los errores.
Por esta razón yo deje su amistad, y en lugar de ella tomé la amistad de ese ejército, al cual pertenecí durante una época importante, y cumplí un servicio eficaz; me esforcé por proteger su honor, que es miles de veces más importante, a través de Risale‑i Nur.
Said NursîQue está en Emirdagi