بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ
¡Mis estimados hermanos verídicos!
Mando cien liras muy benditas, vendiendo mis provisiones y ropa que no las necesito, el sueldo que recibí del Consejo de Sabiduría del Imperio Otomano –que iba a ir a peregrinación con ese dinero– y adjuntamente diez liras benditas –debido a que lleva imagen– que es el resto de mi porción de mi sustento, durante veintidós años, como el precio del libro Destellos.