¡Mi estimado hermano verídico Señor Refet!
Primero: Se me advirtió intensamente a mi espíritu notificar una verdad, debido a algunos eventos pequeños que tocan a nosotros. Así es:
Ciertamente, los estudiantes fundamentales de Nur, como ustedes saben que Risale‑i Nur no se explota para nada, no puede ser un medio para algún propósito fuera de la complacencia Divina, directamente da lección de las verdades de la fe antes que todo, y salva la fe de aquellos pobres débiles que caen en duda.
Segundo: Debido a que la fuerza más grande de Risale‑i Nur contra sus oponentes es la sinceridad, tampoco se explota para nada de este mundo, asimismo, no se relaciona con los movimientos que se establecen sobre los sentimientos de parcialismo, particularmente con los movimientos que tocan a la política. Porque, la vena de parcialismo rompe la sinceridad, cambia la verdad. Además, el motivo de que yo deje la política durante treinta años es que: un erudito bendito, despreció a otro erudito grande y piadoso, hasta con la incredulidad, debido a que él fue oponente a su opinión, por el sentimiento de parcialismo del movimiento que él seguía; y elogió y alabó mucho a un embustero famoso y asaltante que está a favor de su opinión. Yo temí con todo mi espíritu. Es decir, si la política interfiere en el sentimiento de parcialismo provoca tales errores extraños; así dije “Euzu billahi minesh sheytani ves siyase”. Desde ese tiempo, deje la política.
Como un resultado de ese estado mío, mis hermanos, ustedes saben que; no he leído ningún periódico ni he escuchado, ni me he preguntado. Y tampoco miré, no supe, ni me lo pregunte sobre la guerra mundial durante diez años. Durante mi condena tormentosa de veintidós años, para no tocar al parcialismo ni a la política y para que la sinceridad en Risale‑i Nur no reciba daño, no solicité para mi bienestar fuera de mis defensas en la corte.
También saben que, como les escribí en la cárcel, las personas que promueven mi ejecución, que me lastiman con torturas, si ellas salvan su fe por medio de Risale‑i Nur, que atestigüen ustedes que yo renuncio a mis derechos. Para no dañar a la sinceridad por la vena del fanatismo, no tocamos ninguno de los movimientos tormentosos que vienen desde el interior y exterior; también les advertí a mis hermanos en cierta medida…
Saben que como yo no acepto limosnas ni ayudas, tampoco puedo conducir a ellas. Por eso, vendiendo mi ropa o mis cosas necesarias, compro mis libros de mis hermanos que los escriben. Para que los beneficios mundanales no entren en la sinceridad del Risale‑i Nur, que tampoco la dañen, y que otros hermanos también saquen una lección de esto, para que no se explote para nada.
Risale‑i Nur es suficiente para sus estudiantes verdaderos. Que ellos también estén satisfechos y no deseen otros honores o beneficios materiales e inmateriales.
Además, en el debate, la argumentación de los asuntos religiosos, no se debe hablar parcialmente ofendiendo a otros; para que no aparezca personas rencorosas contra Risale‑i Nur. Incluso, con una previsión, cuando nuestro hermano Mustafa Oruc hablaba con alguien de una manera que no corresponde al estilo de Risale-i Nur, en el mismo momento, furiosa e intensamente me llegó un resentimiento al corazón acerca de él. También, fue un deseo de tirarlo de su rango muy importante que alcanzó en Risale-i Nur. Me puse triste de corazón. Él fue un Abdurrahman para mí… ¿por qué me enojé tan intensamente con él? Luego, en esta fiesta, vino a mí. Gracias a Cenáb-i Hak que escuchó una lección muy importante y comprendió su gran error. Confesó su error que cometió, en el mismo momento en que me había ofendido con él. Inshaallah, eso fue una expiación y salvó quedando totalmente limpio.
Durante cuatro o cinco meses, una persona mandaba un diario aquí. Comprendí de nuevo que me lo mandaba a mí. Mis amigos se asustaron y no me informaron ni me los mostraron, debido a saber mi costumbre que, menos el diario, yo tampoco acepto otro libro o publicación fuera de Risale‑i Nur, tampoco sé ninguna letra de nuevo escrito. Ahora una persona me mostro una carta que contenía también otra página adentro, una carta en la que un periodista que es un amigo y compatriota habla conmigo. Dijeron que él mandaba diarios para ti hace mucho tiempo. Nos asustamos y no te informamos.
Yo también dije: Manden muchos saludos a esa persona de parte mía. El viejo Said que él conocía, ya cambió; cortó su relación con el mundo, también está enfermo. Debido a que tampoco puedo escribir una carta particular a mi hermano, que él no se ofenda.
Mandamos saludos a todos los amigos allí, particularmente a los hermanos como Hafiz Emin y Hafiz Fahreddin, también les felicitamos por la fiesta…