¡Mis estimados hermanos verídicos, y mis amigos activos y firmes en el servicio del Corán!
Primero: Les felicitamos con todo nuestro espíritu y alma, por Diez Noches benditas, que tiene el significado de Gran Peregrinación este año.
Segundo: Los triunfos de Nur están continuando en el exterior e interior del país. Pero nuestros enemigos secretos, que son la gente desviada y de lujuria, tratan de provocar ansiedad a los Nur estudiantes, a través de algunos eventos insignificantes; hacen un grano como una cúpula, y les sacuden.
En los últimos días, sucedió un evento en la noche, cerca de la casa de un estudiante importante, en que están abiertamente la mayoría de mis libros y mis cartas de comunicación de tres años. Aprovechando ese evento, a pesar de que había una posibilidad de un noventa por ciento de que podían inspeccionar la casa de tal estudiante, Cenáb‑i Hak salvó esa casa de la inspección por su ayuda y protección. Si no hubiera sido advertido por dos hermanos ingenuos en la mañana, y si no hubieran quitado los libros de allí, también hubiera sucedido un asunto muy grande en la esfera de Nur.
En ese evento, se ve un tipo de temor político también. Sin embargo, la ayuda Divina nos protegió. Pero en este tiempo que los libros están saliendo y expandiéndose; a pesar de que nosotros estamos obligados a la tranquilidad y cautela, a través de tal evento febril, nuestros enemigos que hacen un grano como una cúpula, provocarán una preocupación y quiebre. La ayuda Divina eliminó ese plan y nos protegió.
Pero, fuera de mi esperanza, de repente este evento causó un estrechamiento y un golpe a mi espíritu; con un pensamiento de que el servicio de Nur pueda sufrir un daño importante, sentí una angustia que no había experimentado en toda mi vida, y aparecieron heridas espirituales en mis nervios. Las penas me aplastaban mucho fuera de mi intención. De repente, Yenáb‑i Erjamurrajim por su compasión total, mandó al día siguiente a Nuri Benli, que es muy abnegado, al Señor Sadik, que es el héroe de Kastamonu, e Ismail que es uno de los héroes de Inebolu, para mis heridas de tristezas espirituales como un remedio y medicina apropiada.
Además, en la carta de Emin que fue a mi tierra natal, recibí una buena noticia de que Molla Hamza está vivo en Irak, y busca los tratados de Nur, y que imprimió Isharatu‑l Icaz y Palabra Diez, además escuché hace quince años que él era un mártir y yo siempre rezaba por él entre mis alumnos fallecidos como Ubeyd; tal buena noticia curó totalmente esa herida mía. Dije: infinitas gracias a Cenáb-i Hak.
Mandamos miles de saludos a todos los hermanos.