Es una Respuesta Verídica a una Pregunta Importante
Varios oficiales de alto rango me preguntaron: “¿Por qué no aceptaste la oferta de Mustafa Kemal de un sueldo de trescientas liras y el puesto de predicador general en Kurdistán y las Provincias del Este en lugar del Sheik Sanusi? Si lo hubieras aceptado, hubieras sido de mucha utilidad para salvar las vidas de las cien mil personas que fueron asesinadas por la revolución”.
Les dije en respuesta: Risale‑i Nur, que ha sido el medio para obtener para cientos de miles de nuestros compatriotas millones de años de vida en el Más Allá, ha realizado esa tarea más de mil veces, en lugar de veinte o treinta años de vida mundanal que no pude salvar para esa gente. Si hubiera aceptado la oferta, Risale-i Nur, que no puede ser una herramienta de nada ni seguir nada y sostiene el misterio de la sinceridad, no hubiera podido ser. Incluso les dije a mis hermanos respetados en la prisión: si quienes me condenaron a muerte por los golpes pesados de Risale-i Nur, que fue enviado a Ankara, salvaran su fe a través de Risale-i Nur y se libraran de la aniquilación eterna, ¡ustedes sean testigos de que los perdono con toda mi vida y mi alma!
Le dije a quienes me estaban molestando con su vigilancia en Denizli después de nuestra absolución, y a los oficiales de alto rango, al jefe de policía y a los inspectores: es una maravilla innegable de Risale‑i Nur que en nueve meses de investigaciones minuciosas no se ha encontrado ningún documento ni ninguna conexión de ningún tipo con ningún movimiento, asociación o sociedad de aquí ni de fuera del país, en los veinte años de mi vida de opresión, ni en mis cientos de tratados y cartas, ni entre mis miles de alumnos. ¿Podría haberse alcanzado esta situación extraordinaria por el poder del pensamiento o por algún arreglo? Si los secretos privados de una persona durante unos años salen a la luz, seguramente habría veinte asuntos para avergonzarla o condenarla. Ya que el hecho es este, ustedes dirán que algún genio brillante indestructible está organizando este asunto, o bien que es una preservación Divina verdaderamente favorable. Sería seguramente un error desafiar a ese genio. Les causaría mucho daño al país y al pueblo. Mientras que oponerse a la preservación Divina y a la gracia del Soberano sería una obstinación faraónica.
Si dicen: “Si te liberamos y no te mantenemos bajo vigilancia, puedes contaminar la vida de nuestra sociedad con tus enseñanzas y misterios profundos”.
Respondo: Todas mis enseñanzas sin excepción han sido revisadas por el Gobierno y las autoridades judiciales, y ningún asunto se encontró que valga ni siquiera un día de castigo. Entre cuarenta y cincuenta mil copias de esas enseñanzas se han pasado de mano en mano, siendo estudiadas atentamente y con curiosidad, aún así los lectores sólo se han beneficiado, nadie ha sufrido ningún daño. También, ya que tanto la corte anterior como la presente no han podido encontrar ninguna ofensa .tipificada como delito, es una injusticia horrible y una sospecha sin sentido que ustedes interfieran con nuestra absolución otorgada por unanimidad por la nueva corte, y conmigo y con Risale‑i Nur, como lo demostró fehacientemente la corte anterior, que sólo pudo dar sentencias de seis meses cada una a quince de ciento veinte de mis hermanos que estaban en prisión, sólo arbitrariamente y bajo el pretexto de cinco o diez palabras de ciento treinta tratados, en nombre de un personaje importante a los ojos del mundo. Además, no tengo nuevas enseñanzas y ninguno de mis secretos ha permanecido oculto para que deban intentar modificarlos bajo supervisión.
Ahora necesito mucho de mi libertad. He tenido suficiente vigilancia innecesaria, injusta y sin beneficio a la que se me ha sometido durante estos veinte años. Mi paciencia se ha agotado. Hay una posibilidad de que debido a mi ancianidad pronuncie las maldiciones que hasta ahora me he contenido de pronunciar. Que “Los suspiros de los oprimidos se elevan hasta el Trono Divino” es una verdad poderosa.
Entonces esos desdichados tiránicos que ocupan altos cargos a los ojos del mundo dijeron: “Ni una vez en veinte años has vestido nuestro sombrero; no te has descubierto tu cabeza en presencia ni de la corte anterior ni de las presentes; te has presentado en el atuendo anterior. Mientras que diecisiete millones han adoptado la vestimenta moderna”.
Entonces respondí: en lugar de vestirme por un permiso de la Sharía y bajo la coacción de la ley, la vestimenta, no de diecisiete millones ni siquiera de siete millones, sino con su propio consentimiento y la aceptación sincera de siete mil borrachos que adoran lo europeo, prefiero vestir, según la Sharía y el temor de Allah, la vestimenta de siete mil millones de personas.
No se puede decir que alguien como yo que por veinticinco años se ha recluido de la vida social “él se opone obstinadamente a nosotros”. Incluso si fuera obstinación, ya que Mustafa Kemal no pudo romperla, dos cortes no pudieron romperla, y las autoridades de tres provincias no pudieron aplastarla, ¡quiénes son ustedes para luchar sin sentido para romper esa obstinación en detrimento de tanto la nación como el Gobierno! Incluso si fuera un oponente político, ya que como lo han confirmado, él ha cortado sus conexiones con el mundo durante estos últimos veinte años y de hecho, ha estado muerto, no sería devuelto a la vida, no se involucraría sin sentido en la vida política causándose a sí mismo mucho daño, ni lucharía contra ustedes; en consecuencia es un delirio sentir miedos infundados sobre su oposición. Ya que es un delirio incluso hablar seriamente con lunáticos, dejo de hablar con quienes son como ustedes. Dije: “Hagan lo que hagan, ¡no me siento obligado hacia ustedes!”, que a la vez los enojó y los dejó en silencio.
Mi palabra final es:حَسْبِىَ اللّٰهُ لاَ اِلهَ اِلاَّ هُوَ عَلَيْهِ تَوَكَّلْتُ وَهُوَ رَبُّ الْعَرْشِ الْعَظِيمِ