Mis hermanos verídicos,
Primero: Brevemente mencionaré la verdad más extensa, que se le ocurrió a mi corazón durante la noche de Kadir. Es así:
A causa de la extrema tiranía y despotismo de esta última guerra mundial y su destrucción despiadada, que cientos de inocentes estén dispersos y arruinados por un solo enemigo, la desesperación de los derrotados y la tremenda alarma de los vencedores, sus terribles remordimientos de conciencia, que surgen de la supremacía que son incapaces de mantener y de la destrucción que son incapaces de reparar. También la transitoriedad absoluta y efímera realidad de la vida de este mundo, y el carácter engañoso y el opio de la fantasía de la civilización, siendo evidentes para todos. Y las habilidades exaltadas depositadas en la naturaleza humana, y la esencia humana siendo herida de una forma universal y sorprendente, y el amor innato en los seres humanos y el deseo de inmortalidad que se despierta, y la naturaleza negligente, desviada, sorda y sin vida, siendo aplastada por la espada de diamante del Corán. También en la faz de la tierra el horrible y cruel rostro verdadero de la política, que es el velo más, sofocante, engañoso y más ancho de la negligencia y desviación; ciertamente y sin ninguna duda, tal como sus signos aparecieron en el Norte, Oeste y América; debido a que la vida mundanal de la humanidad, que es su amada metafórica, es así fea y efímera, la humanidad buscara con todas sus fuerzas la vida eterna, que la naturaleza del ser humano la quiere y busca verdaderamente. Ciertamente tampoco hay duda de que el Corán de Milagrosa exposición, que cada siglo por mil trescientos sesenta años, ha tenido trescientos cincuenta millones de estudiantes, y que millones de eruditos profundos y veraces pusieron sus firmas en confirmación sobre los mandamientos y afirmaciones del Corán, y que a cada minuto existe sagradamente en los corazones de millones de memorizadores y ha enseñado a la humanidad a través de sus lenguas, y de una manera que no puede imitar ningún otro libro, transmite las buenas noticias de la vida eterna y felicidad para la humanidad y sana todas sus heridas, ya que el Corán ha dado estas verdaderas buenas noticias de vida eterna, con sus miles de insistentes, poderosas y repetidas aleyas y con sus pruebas verdaderas inquebrantables, y argumentos indudables e innumerables, que invitan y brindan noticias explícita e implícitamente decenas de miles de veces, siempre y cuando la humanidad no pierda por completo su mente, y no estalle el último día del mundo material e inmaterial sobre su cabeza, las grandes masas y los grandes estados en el mundo descubrirán al Corán de Milagrosa exposición, y conociendo sus verdades, lo abrazarán con todas sus vidas y espíritus, así como hay [ahora] famosos predicadores en Suecia, Noruega, Finlandia e Inglaterra trabajando para que el Corán sea aceptado, y la importante comunidad de Estados Unidos está buscando la verdadera religión. Porque en vista de este hecho, el Corán de ninguna manera tiene ni tendrá algo que lo iguale. Absolutamente nada puede tomar el lugar de este gran milagro.
Segundo: Dado que Risale‑i Nur ha llevado a cabo su servicio como una espada de diamante en la mano de este gran milagro, y había obligado a sus obstinados enemigos a someterse, y actúa como un heraldo de los tesoros del Corán, en una forma que ilumina y sana por completo el corazón, el espíritu, y las emociones, y no tiene ninguna fuente ni autoridad que no sea el Corán y es su milagro, que lleva a cabo esa tarea perfectamente. Además ha derrotado completamente a los obstinados ateos, y a la temible propaganda en su contra, y los ha roto en pedazos con el tratado Naturaleza; la naturaleza, que es el bastión más irrefutable de la desviación, y con el Sexto Tema del tratado Los Frutos de la Fe, junto con las pruebas primera, segunda, tercera y octava que están incluidas en el libro La Vara de Moisés, ha desterrado la negligencia de manera brillante en su forma más densa, sofocante y extensa, bajo los velos de gran alcance de la ciencia, y ha mostrado la luz de la unidad Divina. Seguramente, ya que la instrucción religiosa ahora está oficialmente permitida, y se ha dado permiso para abrir lugares particulares de estudio, es necesario para nosotros y esencial para la nación que, en la medida de lo posible, los estudiantes de Risale-i Nur abran una pequeña Dershane-i Nuriye. Aunque todos se beneficiarían en alguna medida, no todos entenderán los temas completamente. Pero estos temas son explicaciones de las verdades de la fe, son conocimiento y enseñanzas de Allah y le dan sentido a la presencia de Allah y son adoración. Inshallah, estas Nur Medreses proporcionaran en cinco a diez semanas, los resultados que las primeras casas producían en cinco a diez años, y eso lo han estado haciéndo desde hace veinte años.
Además, es esencial que el gobierno no interfiera con estos destellos del Corán, las obras de Risale‑i Nur, que es el heraldo del Corán, ya que son beneficiosas de muchas maneras para la vida mundana y política de este país y nación, y para su vida en el Más Allá. De hecho, debería trabajar para su total difusión y aceptación, para que pueda compensar por los graves pecados del pasado y forme una barrera a las severas pruebas y anarquía del futuro.
Tercero: En este Noble Ramadán, tenía mucha necesidad de leer el Corán con gusto y fervor. Sin embargo, me preocupé por causa de la enfermedad lastimosa, las angustias materiales e inmateriales, el cansancio y por las ocupaciones. De repente, cuando empecé a leer, una detrás de otra, las partes del Corán que escribió Husrev con su pluma linda, y el Hizb‑i Ekber-i Corán, que es brillante y con keramet, que hizo ganar muchos méritos a Hafiz Ali y Tahiri, provocaron tanto fervor y placer en mí, que disminuyeron tales cansancios a nada, escuchaba la lección del Corán de ellos muy brillantemente, sin dejar alguna oportunidad a alguna sospecha; deseé con todo mi espíritu y alma, y como un propósito decidí, como sea posible, que imprimiremos nuestro Corán con Milagros con fotografía, tal como lo hicimos con Hizb-ul Ekber-i Corán, inshaallah.
Said Nursî