¡Mis hermanos verídicos!
Ya que Isparta se volvió como en una medrese de Nur, y hasta ahora más que otros lugares, su autoridad y policía nos trataron permisivos, e incluso nos consideraron como amistosamente a los Nur estudiantes; no nos lastimaron tanto. Nosotros también, debido a la beatitud de Isparta, no nos ofendemos por su interferencia en este evento; les felicitamos en un sentido de que: tienen exitos en analizar, leer y beneficiarse de los libros de Nur, por su deber. De todos modos, ellos lo merecen. Que lean ellos primeramente. Un oficial de la policía y del tribunal que tiene una fe fuerte, puede proporcionar un beneficio a la patria y nación como diez personas. Por eso, nuestra pérdida material no tiene nada de importancia debido a este beneficio espiritual. Si es apropiado, manden saludos al jefe de la policía y al fiscal; que digan a ellos: “Yo no hago mala oración a ellos, sino rezo por ellos, que: “¡Oh mi Rab, que les dé una fe perfeccionada y un fin bueno, y que les haga beneficiarse de los tratados de Nur!”