¡Mis estimados hermanos verídicos y herederos inquebrantables!
Hay tres motivos de la presión actual hacia mí:
Primero: Por la decisión del Consejo de Ministros, llegó la orden aquí de darme dos y medio billetes cada día para mi sustento y un pago especial para otros gastos, construir y darme una casa tal como quiera yo. Yo no los acepté. Solamente en Denizli acepté una parte para los gastos del viaje, para mi transportación. Ellos se enojaron y empezaron a espiarme.
Segundo Motivo: La gente en la zona de Denizli me dieron demasiada buena consideración, más que mi límite y aquí también empezó la misma situación; esto molestó a los rencorosos con sospechas infundadas.
Tercero: Son los pretextos rencorosos del Gobernante de Afyon, por cuenta del conocido hombre fallecido, para tomar su venganza. Pero el decreto Divino convierte estas crueldades suyas en misericordia y sabiduría para nosotros. No se preocupen ustedes. Una sabiduría es esta:
Ellos me acallan a mí en lugar de Risale‑i Nur. Sin embargo, en lugar de mí, Risale-i Nur habla con cientos de lenguas y sus estudiantes hablan con miles de lenguas perfectamente; dan estas Luces a las cabezas oscuras. Con el efecto del tratado Los Frutos de la Fe, que es la defensa de Risale-i Nur y que se había mandado a ellos, los oficiales más grandes empezaron a analizar otros tratados –particularmente el libro Huccetullah-il Baliga– con total curiosidad; así, hay muchas evidencias de que esto rompió su obstinación.
Tal como ellos se ocupan con mi persona, y esto es algo beneficioso para la libertad de Risale‑i Nur en cierto grado, y para su difusión; asimismo, no dejar que me vea con mis hermanos es un beneficio importante. Incluso, un hermano vino aquí gastando cien liras para verme una sola vez, y volvió sin encontrarse conmigo; esto fue totalmente beneficioso. Si la puerta se abre, hay una posibilidad de que pueda provocar dudas infundadas a los rencorosos y sospechosos, por la afluencia de visitas de todos lados; también daña al misterio de la sinceridad y a nuestro principio, que es nuestro camino. Por eso este aislamiento mío es una gracia Divina sobre nosotros.
En estos meses sagrados, la ganancia se multiplica a cien para cada bondad. Necesitamos mucho la ayuda de mis hermanos benditos, hombres, mujeres, inocentes y reverendos ancianos a través de sus rezos. Inshaallah, ya ninguna otra tormenta les sacudirá; su firmeza como acero no se romperá.