¡Mis estimados hermanos verídicos!
Primero: Cuando me presionaban las angustias que vienen de la posibilidad de la separación del mundo y de mis Nur hermanos, con quienes estoy muy relacionado, en este tiempo de invierno material e inmaterial, y también con una enfermedad igual, de repente el Verídico Suleyman y Sabri, que es el operador de Nur, llegaron aquí en nombre de todos mis hermanos de esa zona, y en nombre de mis parientes de sangre, con un significado de Abdulmecid y Abdurrahman. Doy gracias a Cenáb‑i Hak que la llegada de ellos fue como un antídoto para mí. Contra mi costumbre les invite aquí, pasara lo que pasara; ellos vinieron. Durante dos o tres horas, resolví toda mi curiosidad exactamente, particularmente comprendí los estados de mis amigos en Barla; hicimos un viaje espiritual e imaginario, a los tiempos pasados en Barla con alegría. Por eso, con un alivio y paz, mis angustias penosas se terminaron. Quería dejarles aquí por unos días. Pero, este tiempo malo, y la situación sospechosa de aquí, no lo permitieron. Acepté a estos dos hermanos en nombre de todos ustedes. Les mandé a ellos como dos cartas vivas a todos ustedes, en lugar de mí.
Segundo: Al día siguiente, recibí una carta de nueve verdaderos Nur Estudiantes, que son como pequeños Salahaddins y Abdurrahmans, en nombre de los estudiantes de la universidad –con quienes estoy muy relacionado y preocupado‑; tal carta notificaba que ellos trabajan seriamente para la iluminación de la universidad. Tales pequeños Abdurrahmans son: Mustafa Oruc, Ziya de Konya, Feyzi y Bahaeddin que son los hijos de Sabri, Abdurrahim, Omer de Kastamonu, Aziz, Sukru y Sabri; los Nur Estudiantes jóvenes y serios como ellos, aceptan Risale-i Nur como su dueño; esto alivió mi enfermedad y me dejo alegre como si vinieran mi sobrino, que es el difunto Abdurrahman y Fuad a este mundo de nuevo, con una cantidad de diez y empezaran el deber de Nur.
Tercero: llegando casi al término de Zulfikar con la multicopiadora, es una felicidad para los Nur Estudiantes, y tal vez para toda la patria. Para no perder esta felicidad de las manos, tomen cautelosamente todas las precauciones posibles. Suponiendo lo imposible, –inshaallah no suceda– si ocurre un ataque de inspección como lo hicieron al Signo Supremo, que todos los libros no estén expuestos al ataque. Sin embargo, actualmente no atacan y no pueden atacar, sino que están tratando de hacer la paz. Pero los embusteros secretos seguramente están buscando pretextos, para salvarse a sí mismos de ser maldecidos en el futuro; engañan a aquellos que tienen poder en sus manos. Por eso, se debe estar cauteloso, confiando totalmente en la protección y ayuda Divina. Inshaallah, Zulfikar se protegerá a sí mismo del ataque; arruinará la cabeza de los atacantes y los llevará a la fe.