Debido a que dos libros que se mandó a los eruditos de Yámi‑ul Ezher no se habían corregido por mí, seguramente debe haber errores en algunos signos y palabras árabes. Particularmente, según la gramática, vi distintos errores en los signos de Hulasat-ul Hulasa, que está en el final de otras copias. Por eso manden unas copias de la Vara de Moisés y Zulfikar, que se controlaron completamente por los maestros que enseñan árabe, a Yámi‑ul Ezher en el tiempo que ustedes consideren apropiado. Que escriban a ellos que:
“La Medreset‑uz Zehra de los Nur Tratados, es un hijo y un estudiante de Yámi-ul Ezher, que necesita su compasión y también es un alumno suyo que fue apuntado por los ataques de los enemigos graves; además es una sede y una oficina pequeña de esa gran Yámi-ul Ezher, que es la cabeza de todas las medreses y que siempre iluminó al mundo Islámico. Por eso, esperamos de su ayuda elevada que ese padre compasivo, ese maestro valorable y ese gran guía benevolente, ayude totalmente a su pobre hijo y alumno. Tales dos libros que se presentó a ese gran maestro nuestro es que: tal como un alumno escribe su lección y da a su padre y a su maestro, para saber en qué grado entendió su lección, tales dos lecciones nuestras se presentaron a la consideración tolerante de tales eruditos compasivos…” De esta manera escriban esta carta.