¡Mis estimados hermanos verídicos!
A pesar de que es necesario decir un asunto a ustedes, olvidé decirlo. El asunto es esto: La mayoría de las aleyas en este tratado de El Milagroso Corán han sido ya sea la causa de la crítica de los ateos, o bien han sido objetadas por los científicos, o también han sido el sujeto de dudas y recelos de los demonios entre los genios y los seres humanos.
Así, esta Palabra Veinticinco ha explicado las verdades y los puntos delicados de aquellas aleyas de tal modo que los mismos puntos que los ateos y científicos creyeron como faltas se han demostrado según los principios académicos como destellos milagrosos y como fuentes de la perfección de la elocuencia del Corán. Para no provocar aversión, se han dado respuestas decisivas sin mencionar sus dudas. Sólo en la primera Estación de la Palabra Veinte se han mencionado sus dudas con respecto a tres o cuatro aleyas como:وَالشَّمْسُ تَجْر۪يوَالْجِبَالَ اَوْتَادًا
Además, a pesar de que este tratado de El Milagroso Corán se escribió de modo muy conciso y con gran velocidad, con respecto a la ciencia de la retórica y las ciencias del árabe, se explica de una manera tan académica, profunda y poderosa que ha provocado asombro a los eruditos. A pesar de que todos los que lo estudien no comprendan todos los asuntos o no los beneficien, hay una parte significativa para cada uno en este jardín. A pesar de los defectos en la redacción y en la forma de expresión por haberse escrito muy rápido y bajo condiciones confusas, explica la realidad de los asuntos más importantes al punto de ciencia.