¡Mis estimados hermanos verídicos!
Primero: Yo participo seriamente de los dolores de aquellos angustiados del fuego extraño de Isparta. Porque, yo por distintos aspectos, soy de Isparta; en mi consideración, esa provincia bendita tiene mucha importancia, con sus piedras y tierra. Es como el Yámi‑ul Ezher de Risale-i Nur y el centro de su Medreset-uz Zehra.
De parte mía, digan a tales angustiados que: Por el veredicto del Hadiz, las propiedades perdidas de los creyentes en tales calamidades, son totalmente como limosna. Particularmente en este tiempo, sus propiedades efímeras se transforman en muchas propiedades eternas como cien limosnas. Por eso, se debe mantener la paciencia y dar gracias en cierto sentido. Inshaallah, en este mundo también, Erjamurrahimin otorgue, en lugar de tal propiedad que fue como expiación de pecados. Que se mejore pronto. Doy condolencias. No se preocupen innecesariamente.
Segundo: Un motivo de estos tipos de accidentes es que la gente tiene un error malo. Más que otros lugares, Isparta –que es la fuente y medrese de Risale‑i Nur– debe y tiene el deber de mantener el respeto y valor de este Noble Ramadán, proteger Risale-i Nur. También tiene la responsabilidad de proteger los lemas Islámicos contra la lujuria.