Una Conversación Amistosa Con La Policía De Emirdağ
Tengo una pregunta: “¿Cuál es la razón de este trato extraño y asombroso para mí, por haber pedido un derecho mío en nombre de la justicia y compasión?”
Primero: No di mi petición que guardaba durante un año. Recién mandamos a una persona para darla a la autoridad de Ankara, por medio de la policía. Dije: El jefe de la policía de Afyon es justo. Le mandé una copia a él por mano. A pesar de que esperaba algo para mi comodidad, contrariamente él escribió a las personas que me presionan: “Este escrito lindo no pertenece a él, busquen a quién lo escribió”.
¿Acaso no poner atención a esa petición muy fuerte y totalmente verdadera, preocuparse sobre el escrito inofensivo, y causar molestia a mí, es como dar mucha importancia a cinco centavos y no dar alguna importancia a mil liras? Después de que tres cortes analizaron miles de copias, de ciento treinta tratados detalladamente con distintos escritos; la mayoría de los escribas de ellos estuvieron conmigo en la corte; a pesar de que no había alguna cosa culpable más pequeña, ¿hay alguna ley y razón para decir “que busquen a quién escribe para él”? ¿Qué necesidad hay en llamar a un pobre a la comisaria con este pretexto, causarle angustia y particularmente preguntarme su información? Aquí les informo que: Si deseara yo, miles de personas escribirían mis escritos; también lo escriben para el beneficio de la nación y patria.
Segundo: En el nombre de la justicia y compasión pido de ustedes que; hasta la Fiesta, no me hagan girar mi cara hacia el mundo. Tal como yo no pienso en ustedes, ustedes también olvídense de mí. En estos meses sagrados, no obliguen a un pobre como yo que está ofendido del mundo, a ocuparse con los asuntos mundanales, adversamente al Más Allá.