¡Hermanos míos!
Recién salió a la luz que: El propósito de llamarme a la comisaria y atraerme al gobierno innecesariamente con pretextos, es traicionarme, hacerme insignificante en la consideración de la gente y darme un estado de acusado. Ya no aguanto más. Como sea posible, no se debe llamarme allí. Que se vean con el Juez Criminal. Que encuentren a una persona como un abogado; para que vaya a la comisaria en lugar mío, cuando sea necesario. Para una persona que ha estado aislado de la gente durante veinticinco años, encontrarse con tales personas traicioneras es un tormento tortuoso. Durante ocho años, en Kastamonu, una sola vez fui al gobernante de la provincia, por su insistencia, dos veces a la comisaria. Aquí fui más que diez veces, sin algún motivo. Ya no puedo ir más. También que tomen un informe del médico, en caso contrario será un daño material e inmaterial para esta provincia.
Cuatro terremotos intensos de anoche, que menciona Husrev, confirman el asunto de cuatro terremotos que fue escrito en mis defensas; como un signo de maldad hacia a mí y a esta patria; gritando a mi sirviente, en el gobierno, con insultos y traiciones sobre mí dice: “Vete y dile a él”; el gobernante de la ciudad ordenó a los guardianes y gendarmerías que “aunque esté enfermo, tráiganlo aquí” con una orden forzada; el sargento de la comisaria, apoyándose bajo el velo, en el oficial de alto grado de Afyon, dio un daño al fervor de los estudiantes de Nur, al escrito de Risale‑i Nur aquí, y provocó una angustia importante en mí; en el mismo tiempo de todo esto, llegó un terremoto intenso que no se había visto; esto muestra que: Risale-i Nur es un medio para disipar las calamidades; cuando él se estanca, la calamidad encuentra una oportunidad y viene.
La carta muy modesta y humilde de Mustafa Osman, que realizó mucho servicio a Risale‑i Nur durante poco tiempo, demuestra su lealtad pura y su sinceridad; muestra que él alcanzó un nivel hombro a hombro con los estudiantes fundamentales de quince años. De todos modos, el libro de la Vara de Moisés que él escribió, es una evidencia fuerte. En este momento, cuando escribimos esto, de nuevo empezó un terremoto suave.