A la Fiscalía de la República de Isparta
Hace nueve años me ordenaron vivir en esta tierra sin algún motivo. Debido a que me prohibieron relacionarme con el exterior del pueblo, no he podido trabajar; miserablemente quedé solitario en este lugar, lejos de mi tierra natal. Hace trece años, bajo las confirmaciones de las personas de esta provincia que me conocen, mi prueba de que de ninguna manera tengo relación con la política, es esta:
muestro la gente de Barla, donde viví durante ocho años, como testigo, que por trece años no he leído ni escuchado algún diario. Por trece años una persona que no escucha, ni quiere escuchar los diarios, que son la lengua de la política en este tiempo, no tiene relación con la política; durante ocho meses, en el centro de la provincia, con el testimonio de todas las personas que se relacionan conmigo aquí, puedo mostrar que no me relacioné con algún asunto que concierne a la política.
Aparte de este estado mío, en la fiesta del Sacrificio de este año, debido a que no me gusta charlar, a pesar de que escribí un escrito con unas líneas en mi puerta, que muestra que no acepto a nadie, y a pesar de que nadie vino, haciendo que esté un policía en mi puerta durante cuatro días de esta fiesta, hacer vigilancia a una persona solitario, anciano y enfermo, acusándolo con dudas, como si no fuera suficiente la presión y angustia que se da, manteniendo mi movimiento personales bajo vigilancia sin algún motivo, en el cuarto día de abril de este año, me aburrí por no poder salir por el invierno, y porque se perseguía y vigilaba mis actos.
Así que en ese día, fui a pasear para aliviar mi tormento de seis meses, para respirar y para eliminar mi enfermedad, beneficiándome del buen tiempo. Cuando volví un comisario y dos policías en la puerta de mi casa, un comisario y dos policías estaban fuera de mi jardín. Entré, el comisario y dos policías me siguieron. Subí a mi cuarto, ellos también estaban atrás mío. Entraron conmigo y empezaron a inspeccionar.
Debido a que fui prohibido de la relación social sin algún motivo por ocho años, me he ocupado con el Corán y la fe, por mi trabajo. Y como el resultado de esto, Una de las obras que hice escribir:
Más que veinte partes muy valorables del Corán‑i Kerim, que se escribió con un estilo más exclusivo, que mostrará un misterio de keramet y un bordado del milagro de la palabra “Allah”, que está aproximadamente dos mil ochocientas veces en el Corán-i Hakím.
2– El tratado que muestra un gran misterio, que de mi punto de vista vale al menos mil liras, que aparece dentro del tratado llamado Palabra Veintinueve, que se trata de la eternidad del espíritu, los ángeles y Resurrección.
3– El tratado de los Milagros de Ahmed llamado Decimonovena Carta, que consta de ciento cincuenta páginas, que se escribió durante doce horas de una manera maravillosa, y que demuestra la misión profética del Noble Profeta como el sol; como el keramet de esos milagros, un gran misterio llamado coincidencias Divinas apareció en ese tratado, que para nosotros él solo vale aproximadamente mil liras materialmente.
4– Carta Treinta y Tres, llamada Treinta y Tres Ventanas, que demuestra la Unidad Divina como el sol, y que explica treinta y tres aleyas sublimes del Corán, que ese tratado con el misterio de las coincidencias Divinas, su valor académico y literario para la gente de la Unidad Divina, solo materialmente vale aproximadamente mil liras.
5– Dos copias existentes de un inigualable tratado mío, que es una obra llamada Palabra Treinta y Dos, que elimina la esencia de dar coparticipes a Allah, y que demuestra la Unidad Divina con una fuerza infinitamente fuerte, que; si esa obra se pierde por un erudito, pienso que él dará mil liras sin vacilación para obtenerla.
6– Tres copias existentes de mi tratado, llamado Tratado de Frugalidad, que escribí para salvarlo del despilfarro, para hacer que esta nación pobre se acostumbre a la frugalidad, que es pequeño, pero tiene una importancia exclusiva.
7– Debido a mi ancianidad escribí las luces de los consuelos y esperanzas, que encontré del Corán, respecto a la fe; estaban tres copias y dos copias no estaban, en total cinco copias; según yo, este tratado se escribió con una verdad tan elevada, que no se puede dar un precio para un anciano que se acerca a la tumba como yo.
8– Signos del Milagro, que es la explicación del Corán, que se imprimió en árabe hace quince años, y que debido a que se escribió entre disparos en la Guerra Mundial, el comandante supremo de ese tiempo, dio su papel para participar en este recuerdo de guerra;
Además, un impreso libro mío en árabe que contiene los tratados como Katre, Semme, Habbe y el Apéndice de Habbe, que se imprimió en el año trescientos treinta y cinco en Estambul, el Apéndice del Apéndice que se imprimió en Ankara en la Imprenta de Yeni Gun, Hubab que fue impreso en la Imprenta de Ankara, Zuhre y Sule que fueron impresos en Estambul; dos valorables tratados impresos míos llamados Sunuhat, que se imprimió en Estambul hace quince años; además tres copias de mi tratado impreso que trata de una parte de mi biografía, que se imprimió en Estambul hace quince años, por mi sobrino Abdurrahman; además un tratado muy valorable mío llamado Palabra Diez, que hice imprimirlo en Estambul antes que saliera las nuevas letras, y que demuestra el día del Levantamiento y la Resurrección como la luz del día; y mis otros documentos y tratados personales, particulares y de la fe; tomaron todos estos y los llevaron al final de esa inspección para devolverlos después.
En esta inspección fueron tan lejos, que incluso tomaron hasta la lista que contiene silla, botella, hierro y otras cosas que se hizo en el tiempo de la mudanza, desde mi casa en la que vivía seis meses antes de esta casa que vivo actualmente. Todavía no los devuelven.
Hace nueve años, en esta tierra a pesar de que me relacionó con tantos amigos míos, no se me acusó de alguna maldad, ni tuve algún evento criminal, en mi vida no sucedió algún signo que requiere duda, mi exilio también fue sin algún motivo, y solamente por cautela y por sospechas infundadas; por eso fui sacado de una cueva donde me aislé, fui exiliado con los exiliados. Durante este tiempo no tengo alguna conexión con la política ni con el mundo; con el testimonio del estilo de mi vida de nueve años en esta tierra, ni el departamento de la policía ni el gobierno pudieron encontrar algo que causa duda en mis tratados. Si tengo algún crimen, aquellos que no pudieron ver o mostrar mi crimen a pesar de poner tanta atención, actualmente tienen que mostrarlo.
Por esta pérdida de libros, personalmente al menos tengo una pérdida de dos mil liras. Porque, no dejaron alguna otra copia de todos estos conmigo. Antiguamente pagué doscientos cincuenta liras para imprimir solamente Signos del Milagro. Su libro en árabe, fue trescientas liras. Para las Palabras Veintinueve y Diecinueve, no hay algún erudito y letrado que no diga “Valen mil liras” para ese gran misterio.
Por otro lado, hace trece años, el gobierno me consideró como una persona que puede recibir un sueldo de cien liras de la Academia Islámica, y me dio cien liras de sueldo cada mes. Durante estos ocho años me prohibieron de pasear y relacionarme con la gente, al nivel de no permitir ir a Ilama más dos veces, que es un pueblo de media hora de distancia; también, no tengo un ingreso ni propiedad; además, debido a que no puedo encontrar algún trabajo en la que pueda trabajar una persona como yo en ese pueblo, y debido a que el no aceptar algo de alguien es mi camino de vida, dejando la evaluación de mi pérdida y daño que sufrí a la fiscalía, reclamo o la devolución de todos mis libros o la compensación de mi pérdida y daño en este tema.
Conclusión: Debido a que la ley del gobierno no permite dar la lección de sufismo, escribir talismán ni obtener influencia sobre la gente, y no tengo relación con estas cosas, y debido a que el gobierno no considera agradable a los visitantes que vienen a mí; algunas personas distintas veces querían venir a mí, con la intención del sufismo y talismán. Yo también no las acepté y las rechacé para obedecer la ley del gobierno, y para no provocar alguna sospecha en los funcionarios gubernamentales sin motivo.
Según lo que escuché, aquellos que se ofendieron de esta situación, hicieron acusación, mintiendo y de una manera infundada. Por causa de las personas que rechacé para obedecer la ley del gobierno, presionarme y torturarme por no actuar contra la ley, significa que me dan una situación de quedar en la obligación de no obedecer la ley.
Durante nueve años he aguantado cualquiera tortura que viene a mi vida mundana, he tenido paciencia y quedé en silencio. Pero a pesar de que no interferí en su mundo, mi paciencia se terminó, ante un ataque con mala intención a mi vida del Más Allá, como esto. Tuve que hacer demanda para buscar mi derecho.
Said Nursi