(Un artículo de la carta de Hüsrev, que él escribió sobre un asunto tristemente, pensado en la furia de su Maestro de sí mismo.)
¡Mi querido Maestro valorable!
Entre mi tristeza que surge de leer su carta, muchos pensamientos ocurrían a mi corazón. Su alumno que todos sus lados y todos sus actos están llenos con faltas y defectos, colocó su existencia bajo los pies de su querido Maestro. De hecho si cada día se le tratara más severo que esto, incluso está listo sin vacilación a dar todas sus vidas, si hubiera tenido cien mil vidas en aras de su Maestro; no es superficial, sino con una confesión de corazón.
Su alumno pecador, por muchos años pedía un protector de su Hálik. Si se analiza mi cuaderno de obras, que está lleno con puntos negros desde la cabeza hasta los pies, se encontrará tantas invocaciones, súplicas y tantas lágrimas sobre este tema. En aras del servicio Coránico, si tuviera vidas en cantidad de los habitantes del globo terráqueo, considero que sacrificar cada una de ellas, es una felicidad y honor tan grande.
¡Oh mi querido Maestro! ¡Oh mi valorable Profesor! ¡Oh mi venerable Guía Espiritual, lo que he buscado por años! ¡Oh honrado heraldo del Corán!
Percibo que mis dolores se están volviendo en alegría. No se ve la falta de aquel que está lejos; la bofetada se da a aquel que está cerca. Mi corazón dice “Jaza min fadli Rabbí” a estas frases. Pero hay algo que no se borra de mi mente, eso es participar en los dolores de mi estimado Maestro.
¡Mi venerable Guía Espiritual!
Quién puede tener alcance para poder lanzar su mano a alguno de los tratados o alguna página suya, o poder criticar alguna frase suya o poder contradecir incluso alguna letra, o tal vez algún punto suyo. A pesar de que cada persona sin excepción los aprecia, para hacer algo como esto, quién puede tomar este atrevimiento.
Jamás, mi querido Maestro, que esté relajado. Menos aún inclinarse un poco hacia aquellos que están a favor de agregar otro dolor más e importante, a su sufrimiento muy severo que usted ha sufrido el castigo de estar encerrado en un fuerte por años, la confirmación de mi consciencia es un testigo suficiente, que de hecho estoy contra esta situación intensamente, y también con auto– sacrificarme.
Ahmed Hüsrev