(El artículo del Médico Señor Abdulbaki, que escribió los Milagros de Ahmed con adornos)
¡Mi querido Maestro compasivo y mi noble Señor!
Hace dos días completé de copiar la Decimonovena Carta con mi pluma, que es un ejemplo de la ayuda Divina, que recibe esta Carta en su difusión, que es una parte de los tratados de Risale‑i Nur, cuyo valor no tiene fin, y que merecen cualquier tipo de elogio y aprecio. Y la presento a mi querido Maestro. Quiero presentar mis sentimientos de corazón a mi estimado Maestro, sobre este tratado. Pero mi pluma y también mi corazón son inhábiles de expresarlos.
Es imposible describir los cambios que hizo este tratado en mi espíritu. Verdaderamente iluminó los puntos oscuros de mi espíritu sobre la Era de Dicha, penetrando en los lugares más profundos de mi corazón, con sus luces e iluminaciones que dio a este pobre alumno de usted, transformó a su pobre alumno en un estado que; lo que quiere este alumno defectuoso suyo de Cenab‑i Hak, poder ser de la comunidad de ese Glorioso Profeta, que esparció luces dividiendo las oscuridades en ese siglo, que invitó a la humanidad a la felicidad, salvándola de la destrucción, con sus infinitos milagros en sus manos y lengua, que dio a conocer a sí mismo, no solamente a la humanidad y al mundo, sino también a todos los seres, al mundo y al Más Allá, y poder ser un alumno a mi querido Maestro, y que se termine mi vida bajo esta situación. Beso a sus manos y pies, mi Señor.
Abdülbâki