(El artículo de Hüsrev)
¡Mi querido Maestro, estimado profesor y noble Señor!
Beso sus manos y pies, rezo por su salud y bienestar. Escribí y tuve éxito de completar las partes Vigésimo Sexta y Decima durante esta semana, y se completó de escribir el Corán‑i Kerim entero; presento mi carta respetuosa, que expresa mis alegrías que surgen de esto.
¡Mi querido Maestro! Ruego que se permita que mencione algunas ayudas de Furkan‑i Ezeli, que experimenté en este asunto. Así es:
Cuando usted ordenó que se escriba un Corán‑i Kerim, manteniendo las coincidencias Divinas de las palabras de “Allah” y “Rab” y otras palabras, me abracé a la pluma con una alegría muy grande. En el inicio de tres partes que escribí primeramente, escribía con tanta dificultad que mi alegría se llenó con desesperanza, y mi fervor con carencia de entusiasmo. De hecho, no tenía nada del escrito árabe; esto intensificaba mi desesperanza y aumentaba la carencia de entusiasmo.
Mi querido Maestro, esta situación no siguió mucho. A pesar de que en los primeros días trabajaba desde la mañana hasta el atardecer, poder escribir cinco o seis páginas fue un gran éxito para mí. Allí la ayuda de Corán‑i Azim-ul Burjan llegó. En lugar de dificultad, el goce se llenó, en lugar de tristeza, la alegría se llenó. Algunos días, para no dejar la pluma de mi mano, deseaba que se alargue el tiempo de la oración ritual, o que el sol no se ponga. A veces sucedía que quería escribir hasta la mañana. A veces pasaba que pedía ayuda del Corán para las páginas que son muy difíciles de escribir. Tenía éxito de escribir esa página con mucha facilidad. A veces dejaba de pedir ayuda en las páginas que son muy fácil de escribir. Como si la pluma en mi mano manifestaba su inhabilidad para escribir. Incluso a veces escribiendo mal, cambiaba las páginas.
Entre tanta facilidad, vi que mi manuscrito árabe estaba cambiando su forma. Cuando comparé mis escritos que escribí primeramente, con los escritos que escribí últimamente, pensé que con un escrito mezclado, cómo me tiré a la arena como un luchador valiente, e inicialmente me puse muy triste. Luego por mi alegría, di agradecimientos felices.
Cuando vi los escritos de mis hermanos, como Hafız Ali, Hoca Sabri y Hafız Zühdü con las coincidencias Divinas que existen en el Corán, aumentaba mi estímulo. Vi un desarrollo superior que mi esperanza. Algunas ayudas durante esto ocurría a mi corazón. Algunas se relacionaban con mi sustento. Algunas ocurrían cuando escribía. Por ejemplo notificaré el último evento. Así es:
En la página 197, de Sura de Tevbe, que escribí últimamente, existen seis palabras de “Allah”; preparé en mi mente la forma de escribir la página. Empecé a escribir dejando las dos palabras de “Allah” fuera de las coincidencias Divinas, que está en la aleya
سَيَرْحَمُهُمُ اللَّهُ اِنَّ اللَّهَ عَزِيزٌ حَكِيمٌ. En el momento en que escribí la palabra “Allah” que está enفَمَا كَانَ اللَّهُ, pensé en que no sería como quería. Entonces pensé que, estén tres coincidencias Divinas juntas, y dos coincidencias Divinas juntas. Cuando yo me acercaba a la palabra de “Allah” que hará coincidencia Divina, ella se alejaba de la coincidencia. De ninguna manera pude tener éxito en la forma como quería yo. Finalmente, la forma actual apareció a la existencia. Quise cambiar la página. Pensé que esta página no obedeció mi voluntad; recordando que en esto debe haber un propósito y un objetivo, no rasgué la página. Después de escribir la página 198, puse mi atención. Vi que dos palabras de “Allah” en una línea de la página 197, que está fuera de la coincidencia Divina, coinciden con las dos palabras de “Allah”, que están en la misma línea en la página 198; otra está sobre otra palabra de “Allah” en la página 199, con un poco de aberración (tal vez aproximadamente medio centímetro). Diciendo me sumergí en una alegría infinita, por causa de que Cenab‑i Hak emplea un sirviente enfermo y defectuoso, que tiene muchos pecados, como yo, en un servicio tan sagrado como esto. Estas ayudas Divinas y éxitos fueron un pequeño destello, como una chispa entre los infinitos milagros de ese Furkan-i Ezeli, y un keramet suyo entre infinitos keramets, que enseña y lidera a veintiocho mil mundos con una luz refulgente, con una magnificencia iluminada y con una voz que no se calla ni se puede acallar, y que está superior que todos respecto a la virtud y sublimidad.
Si Cenab‑i Hak acepta en su Tribunal de gloria, que gran felicidad para un sirviente defectuoso e inhábil, como yo, que la indignidad y pereza abarca a todos los lados suyos. Así que ¡mi querido Maestro! Con su ayuda elevada, con la sagrada ayuda espiritual de nuestro Señor Aleyhissalatu Vesselam, que es la fuente de las refulgencias, y que recibió el dirigido deلَوْلاَكَ لَوْلاَكَ لَمَا خَلَقْتُ اْلاَفْلاَكَ, y con los keramets del Corán‑i Azimushshan, que es el compañero, gracias al permiso y benevolencia del Noble Cenab-i Vacib-ul Vücud, y también en aras de la complacencia de ellos, cuando presento este Corán-i Kerim, del que fui un medio para que se escriba, para la comunidad de Muhammed (A.S.M.), con los deseos de ser su pobre alumno, un estudiante serio para usted, un hermano verdadero, un hijo obediente, uno de la comunidad del Noble Señor y Glorioso Profeta, y un sirviente inhábil para Hallak-i Kerim, beso a sus manos y túnica con total respeto y aprecio, mi noble Señor.
Su pobre alumnoAhmed Hüsrev