(Una carta que se escribió al Señor Hulusi)
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ وَعَلَيْكُمُ السَّلَامُ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ بِعَدَدِ ضَرْبِ ذَرَّاتِ وُجُودِكُمْ ف۪ي عَاشِرَاتِ دَقَائِقِ عُمْرِكُمْ
Mi estimado hermano, mi magnánimo amigo y mi diligente alumno, ¡Mi querido sobrino!
Tu carta agradable fue curadora para mí. La leí cuando estaba muy enfermo, me dio una alegría, y esa alegría también dio un alivio a esa enfermedad. El misterio de esa enfermedad es el keramet de la carta que escribí a ti, sobre abstenerse de recibir cosas de la gente. Porque, un día leí esa carta a unas personas para que sea un motivo de no aceptar sus regalos. El mismo día fui a la casa de esa persona. Trajo un poco de comida, en aras de mis amigos comí un poco. No recordé nada de que ese día leí esa carta verídica al dueño de la comida; allí fui contra esa carta. Después de la comida lo recordé. Pero pensé que no puedo aceptar regalo, tal vez se puede comer. Pero por entrar bajoيَقُولُونَ مَا لاَ يَفْعَلُونَrecibí una bofetada tan intensa, que por estos cuatro años, no había sufrido una enfermedad como esta. Pero di agradecimientos a Cenab‑i Hak, que a través de esta bofetada, se vio una verdad muy ciertamente, que pensaba por unos años, por algunos signos y eventos.
De parte mía que digas “que te mejores” a Sheyj Mustafa, y también que digas esta historia:
En la antigüedad, había dos hermanos serios del Más Allá. Uno se enfermó. El otro fue a visitarlo. Rezó por él, pero el enfermo no se mejoró. Dijo: En cuyo caso, tú levántate, yo me acostaré. El enfermo se levantó; en lugar de él, el otro se acostó. Lo que sea… Es decir nuestra hermandad se volvió seria, que yo recé por su enfermedad pero no se mejoró. Pero una parte de su enfermedad que está designada a seguir por unos días, se me dio a mí. Inshaallah llegó un poco de alivio a él.
Su testimonio bueno sobre las Palabras, me dio un gran consuelo. Las pruebas de usted en que mi deber no se terminó son muy fuertes, pero yo soy muy débil. Pero confiando en Cenab‑i Hak obedezco a esas pruebas.
En el tiempo de leer las Palabras a la congregación, el misterio de los sentimientos elevados que tienes tú, de la gran expansión y de la ebullición de la magnanimidad de la religión de una manera abnegada, es esto:
Es porque entras bajo las luces del rango de la notificación que está en la herencia de la misión profética, que es la cercanía más grande a Allah. Es porque tú en ese tiempo te vuelves en un representante de Said, que es el heredero del Corán, o tal vez espiritualmente en el mismo Said.
El motivo que no respondo a estar lejos de la tierra natal y a la carta que trata de la luna, globo terráqueo y planetas, debe ser esto: La carta sobre estar lejos de la tierra natal, se escribió con el sentimiento de olvidar a todo el mundo. Tú no olvidas el mundo, sino por tu ocupación en un tiempo de que tu mente está llena con las cosas materiales más superficiales, probablemente no pudiste encontrar el placer en ese estado de estar lejos de la tierra natal. Y tu mente brillante que se puso un velo temporalmente, no pudo comprender el exacto grado de esa carta, por eso no pudo escribir una respuesta.
Debido a que la otra carta indica muchas verdades muy elevadas y anchas, a un tipo de mapa de los mundos elevados e infinitos mundo espirituales, se necesitaba una mente pura, sin ocupación que pertenece al mundo y que asciende de los mundanales. Sin embargo, mi hermano diligente, debido a que en ese tiempo debía estar ocupado con un deber que tomará el mapa del globo terráqueo, tu inteligencia elevada y muy fuerte tuvo que elegir silencio ante esa carta.
Said Nursi