(El artículo de Babacan Mehmed Ali)
¡Oh mi noble Maestro, que es mi alma y espíritu!
No puedo cumplir el deber de ser alumno de usted debidamente, y tampoco puedo hacer el servicio a Risale‑i Nur exactamente. Porque siempre y cuando pienso y reflexiono, la fuerza, el poder, la inteligencia, los misterios y las luces que aparecen a través de Risale-i Nur, me pierdo a mí mismo y quedo sin conciencia. No puedo subir a esos lugares elevados. Inshaallah con el permiso de Cenab-i Hak trataré de beneficiarme como pueda de los tratados, que muestran los misterios del Corán-i Hakím, que son mil veces más valorables que las joyas más valorables que Allah otorgó a sus sirvientes. Debido a que no puedo encontrar tiempo por causa de la lucha por el sustento, iluminaré una parte de la noche con esas Luces.
Siempre y cuando escribo esas Luces, percibo una alegría espiritual y muy agradable con mi pluma y corazón. No puedo saber cómo agradeceré y daré alabanzas a Cenab‑i Hak. A veces, ante las luces de ese Risale-i Nur, mi voluntad se va de mis manos. Siempre y cuando pienso en mi tiempo que pasó con negligencia, me pongo triste y dolido. Después de encontrar estas Luces, cuando veo mi futuro, me rio a carcajadas; encuentro paz y me relajo. Por quince años he deseado un servicio como esto. Vi muchos estilos y placeres de la vida. No satisfacían ni llenaban el deseo para la eternidad.
Así que, encontré el alimento que satisfará y asegurará ese deseo en Risale‑i Nur; Elhamdulillah. Hasta ahora, mi alma maligna ha sido cautivada por los placeres aparentes del mundo, me indujo a los calabozos de otro mundo; en cierto grado tuvo éxito y se ha montado sobre mí. Actualmente doy infinitas gracias y alabanzas al Noble Cenab-i Mevla y Tekaddes que esوَ هُوَ عَلَى كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌque: a través de una persona llamada Said, hizo que los misterios del Corán corran a mi ayuda. Me salvé de esas calamidades del alma maligna. Por quince años, para buscar el camino que lleva a la verdad, toqué muchas puertas. Debido a que vi los adornos que pertenecen al mundo en muchas de esas, me retiré; pero lillajiljamd encontré una puerta exacta. Qué Cenab‑i Hak me haga un sirviente total a esa puerta, y qué me dé persistencia. No se puede negar que Risale-i Nur, que difunde las luces de las verdades de la fe en esta época oscura, es tan brillante y es beneficioso para todos. Si se niega, surge de no saber ni entender. Para aquella persona que entiende, un signo pequeño es suficiente pero para aquella persona que no entiende, el sonido del canon es igual pequeño. Qué Cenab-i Hak saque los velos de nuestros ojos, y que nos muestre las verdades debidamente, ámín.
Babacan Mehmed Ali