(El artículo de Ahmed Hüsrev)
Usted ha pasado las benditas fiestas por muchos años con sus pobres hermanos musulmanes, que sufren bajo la garra de la tiranía de los crueles; siempre y cuando recuerdo que tal vez usted pasará la novena bendita fiesta en los rincones aislados, lejos de sus amigos, privado de sus parientes, en un estado que le hizo alejarse de la comunidad del Islam, que usted trabaja para su elevación y desarrollo, mi corazón se rompe en cuadritos, mi espíritu se quema con un dolor muy grande, caen lágrimas de mis ojos. Una voz que viene subiendo de mi corazón dice: “¡Llora, incluso llora mucho! Tal vez llora con aquellos que lloran para la felicidad y seguridad del mundo Islámico, y para la descensión de la misericordia Divina.”
En este momento el ojo de mi corazón llora, participando en esta tristeza y derramando aguas en los valles del mundo de lo Oculto, como los ríos de Dicle, Firat y el Bendito Nilo.
¡Ay mi querido Maestro! Cuando la gente negligente se ríe, y la gente desviada corre atrás de los deseos del alma maligna, nosotros nos encontramos con una vida tan amarga. ¡Ay mi querido Maestro! ¿Cenab‑i Hak no nos dará la felicidad? ¿Acaso este día todavía se alargará más? A estas preguntas, que me hago a mí mismo sin intención, igual me las respondo a mí mismo y consuelo a mi paciencia y a mi calma. Y encuentro el consuelo con las buenas noticias del Misterio de Inna Atayna.
¡Oh mi valorable Maestro! Cuando estaba en la presencia de usted, quería participar en su tristeza. Percibo así, que no estoy tan lejos espiritualmente. A veces me olvido a mí mismo. Como si volara sin alas y pasando por el gran árbol plano, entrara en su lugar.
¡Mi querido Maestro! Estoy eternamente complacido con mi creador. Qué Él también esté complacido con usted eternamente. Lamentablemente no puedo estar honrado con la visita de usted. En lugar de esto, cuando usted abre las páginas del Milagro del Corán, que presento con el Señor Bekir, y que no pude escribir como se había deseado, pido que usted acepte que su alumno bese sus manos correspondientemente a cada página suya; rezo por su salud, bienestar y para que tenga éxito; beso sus manos y pies, mi noble señor.
اَلْبَاقِى هُوَ الْبَاقِىSu alumno Ahmed Hüsrev