(El artículo de Müzeyyene, que es una de mis hermanas del Más Allá.)
¡Mi querido Maestro!
A pesar de que hace aproximadamente dos meses que recibo sus saludos, a través de los hermanos del Más Allá, esta alumna pobre, debido a que siempre necesita escuchar los consejos iluminados de usted, pasó las semanas totalmente dentro de tristeza. Sí, a veces pasa que puedo calmar las lágrimas que caen de mis ojos, a través de leer los tratados iluminados. A veces, mi corazón permanentemente llora. Especialmente, este bendito Ramadán curamos el dolor de puñal que pusieron unos corruptores en nuestro corazón, llorando secretamente todo el día.
Por consiguiente de una noticia que recibí últimamente, me puse contenta de que mis hermanos del Más Allá no están privados de visitarle a usted, como anteriormente. Solamente me da mucha tristeza de que el bendito lugar de adoración, y la gente fervorosa, esté privado del rezo de usted. Por causa del defecto y debilidad de mi escrito, no puedo escribir los tratados, por eso que me perdone. Esta pobre e inhábil participa de los sentimientos de nuestros hermanos, que se lamentan diciendo “A pesar de que en estos tiempos dejamos de querer al mundo, estoy muy triste por no poder salvarnos. Los campos desolados, los desiertos secos y los lugares vacíos de gente, se vuelven en un hogar para nuestro espíritu. En imaginación paseamos en esos lugares. Sí, buscamos algo. ¡Ay! Se ve que el día que buscamos está muy cerca y también muy lejos. Por cuánto tiempo más revolotearemos en este estado.”
Su pobre alumna Müzeyyene