(Un sueño del hermano Mesud, que tiene una pluma con keramet.)
¡Mi magnánimo Maestro virtuoso, mi Noble Señor venerable!
Si no vienen inspiraciones, no puedo escribir carta a usted, que es mi Maestro. Porque mis propósitos principales son completar las Luces, y cuando las escribo, debido a que escribo rápido con el deseo de terminar lo más pronto, no podré contar profundamente la refulgencia que recibí de esas Luces; por eso no me atreví de escribir carta.
El día que el Señor Hüsrev se separaba de la presencia de usted, yo iba a la visita de usted. Nos encontramos cerca de Bedre. Me dijo que regresara. Sin paciencia pregunté de dónde viene su motivo. Me contó el resultado. Juntos regresamos al pueblo. Me puse muy triste. No pude salir por dos días por causa de mi tristeza. Para calmar la tristeza de mi corazón, me ocupé de escribir las Luces.
En la noche del segundo día de nuestro regreso, me ocupé con el escrito hasta las diez y media. Después de comer la comida para ayunar, me acosté con tristeza y dolor. Vi que fuimos a Medina‑i Munevvere con la persona elevada de usted. Cuando entramos por la puerta de Harem-i Sherif, Makber-i Saadet se veía frente de nosotros. En el Makber-i Saadet, nuestro Profeta Sallallahu Teala Aleyhi ve Sellem estaba dirigido hacia la Puerta de Selam. Yo inmediatamente quería correr. Llegamos juntos, yo estando un paso atrás de usted. Tal como el líder de la oración gira su cara hacia la congregación cuando terminó la oración, la Persona del Profeta se había girado hacia la dirección que nosotros entramos, se había sentado sobre sus talones y nosotros también llegamos. La persona elevada de usted inmediatamente se sentó sobre sus talones con una distancia de un paso. Yo también atrás de usted, me senté sobre los talones. Usted conversó con el Generoso Mensajero (A.S.M.) por bastante tiempo. Cuando miré atentamente a la cara del Profeta, su frente y cara bendita fueron brillantes como el sol, otras partes fueron color de trigo, atestigüé viendo con mis ojos. En ese tiempo no entendí cómo fue su conversación. Dejo su interpretación a mi generoso Maestro. Solamente con mi mente corta, pude calmar mi corazón diciendo quién soy. Mi Maestro reclamó los ataques de estos crueles al Islam, a su fuente y al dueño de la ley Islámica.
Mes'ud