(El artículo del Señor Sabri)
¡Oh Gran Maestro!
Leí en la última parte del escrito sobre el azar, que un valorable poema significativo y abarcativo del Noble Shaj‑i Geylaní muestra al Heraldo del Libro de Mubin con su dedo espiritual, e implica e indica a sus seguidores. Dije: “Toda la gente de la verdad y realidad apuntó a la asamblea de Luces a sus espejos espirituales de electricidad. E incluso el Glorioso Corán y los Hadices del Profeta informan abierta o escondidamente y por indicación sobre este tema”. No vacilo de decir esto.
Entre este grupo puro y sincero, se da un lugar que es multiplicadamente superior que su límite, a un siervo muy defectuoso que es nada de nada, que no merece ni tiene capacidad de llamarse como el segundo Hulusi. Sin embargo, este Sabri que tiene una inhabilidad infinita, muchas faltas y gran error, cuando mira a su página de obras, ve que es muy negra y detestable. Adjudica que hay otros hermanos nuestros, que se indicó en este rango con el nombre, actos, obras y que su paciencia y cautela son verificadas y aceptadas. Porque los descubridores diligentes, que descubren un tesoro valorable en ese tiempo y circunstancia, los trabajadores que dan su cuerpo en la búsqueda, que trabajan sin tener un signo de vacilación de poder encontrar ese tesoro en ese camino, con su fruto de trabajo y con su esfuerzo, que tiene un valor como el mundo que aparece, las personas que dedican su cuerpo a fomentar, estimular e iluminar a todos, verdaderamente merecen aprecio y felicitación.
En cuanto a Hulusi, con la fuerza de los pasos intensos que dieron infinitas personas benditas en el pasado, como Shaj‑i Geylaní, Imam-i Rabbani y Shaj-i Nakshibendí, la fuente de las luces que fluirán en efervescencia en el futuro, la persona mencionada aunque pertenecía a otro camino y estilo, prefiriendo a cualquier deber, se refugia en él con la vocifera del amor y fervor deدَخِيلَكَ يَا دَلاَّلِ قُرْاۤنِes la única prueba y evidencia de que él recibió y recibirá una refulgencia extraordinaria. Es por eso que él merecidamente logró ser el primer interlocutor a Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur, y es merecido. Y como esto, nuestro hermano Señor Süleyman también colaboró material e inmaterialmente, e hizo un servicio abnegado que ninguna persona puede hacer, trabajó para multiplicar y expandir los sellos puros de la vida eterna, según el sentido deاَلسَّبَبُ كَالْفَاعِلِ, esta persona también merece cualquier tipo de aprecio.
En cuanto a este pecador, lamentablemente no se puede comparar con alguna de las personas mencionadas. Ya que el elevado Maestro vio de esa manera y ordeno en esa forma. Sin rechazar el otorgamiento, lo acepto de una manera de notificar el otorgamiento, suplico e invoco a Cenab‑i Hak que se transforme mi página negra en página blanca que vi; me refugio en la misericordia de Rahman, deseo de mi corazón que permanezca la consideración de mi Maestro, Señor mío.
Sabri