(El artículo del Señor Hulusi.
De una carta que él mandó a un hermano en Egirdir.)
Estoy venturado por recibir las obras perfectas, que contienen los Destellos Trece y Catorce de la última Carta Treinta y Tres del Noble Maestro, que tienen significados profundos, que son agradables y deliciosos como miel pura, que son de las lecciones de las verdades –que son muy valorables, radiantes, con sabiduría y luz desde la cabeza hasta los pies‑; estoy desventurado por no tener éxito de presentar una respuesta. Con unas líneas que pensé en escribir aquí, no quiero traspasar mis sentimientos, o no quiero explicar la refulgencia que recibí de esa lección de las verdades. Porque el píe de página particular, que está en el final de esta lección, es como si me prohibiera escribir carta por un tiempo. Los significados aparentes muestran que esta indicación pertenece directamente a este pobre. Pude leer esta lección iluminada (la parte del Destello Trece) solamente una vez, con amigos como el Señor Imam Omer.
Las órdenes, indicaciones, enseñanzas, consejos, advertencias, guías, amenazas y compasión de mi querido Maestro, son totalmente verdaderos. Aquello que se dijo hasta hoy, así es, y también aquello que se dirá desde hoy en adelante tienen la misma característica. Jamás tengo duda y vacilación. Es algo natural; impulso natural, no es por casualidad. El verdadero y natural impulso Divino, el destino de Subhan dominan en cualquier asunto nuestro. Somos responsables de nuestros pecados por nuestra pequeña voluntad, sin embargo el Corán, que es el mar de pruebas, es un testigo verídico que las bondades vienen a través de la ayuda de Jüda.
Hulusi