(El artículo de Sabri)
Esta vez, recibí y leí su virtuosa carta apreciada, y la Cuarta Parte del Índice del Corán, que es una esencia de las manifestaciones del Libro Mubin, a través de nuestro hermano el Señor Süleyman. Hice miles de rezos por su autor, escriba, difusor y sirvientes. Verdaderamente durante mi lectura de dos horas, recibí placer y me beneficié hasta leer resumidamente todo Risale‑i Nur y Mektubat-un Nur. Y dije así: tal como usted indica en su carta bondadosa, no solamente para cuatro copias, sino tal vez debemos esforzarnos en multiplicar copiando el índice, prefiriéndolo a cualquier otro deber, por unos meses y difundirlo.
Ya que nuestro propósito es difundir las luces de las verdades del Corán. Esta obra bendita, valorable y preciosa, es un resumen, esencia y si es permitido decirlo, es una total precursora. Es una llave de la ayuda Divina y una escalera de conquista.
¡Oh mi honrado Maestro!
Siempre y cuando usted formaba estas obras inicialmente, las mandaba a este defectuoso alumno suyo, considerándolo como un interlocutor y me iluminaba. Pero debido a que en esos tiempos estaba ante la luz y oscuridad, que eran fuera de mi voluntad, el velo entre yo y las Luces no se abrió. Actualmente con el cese de esas corrientes oponentes, contras y negativas que merecen llamarse veneno mortal, Elhamdulillah las puertas de las infinitas luces del Corán se abrieron. En los tiempos que estoy débil ante la oscuridad mencionada, leo y escribo las obras escritas de nuevo.
Presentar el grado del valor de los Tratados, y la refulgencia y el triunfo que otorgan ellos, es extremadamente superior al poder de mi lengua y pluma. A estas benditas manifestaciones sagradas Coránicas y destellos del Furkan; debe haber un heraldo verdadero del Corán, para que las pueda apreciar y elogiar merecidamente. Porque si dijera que “Todas las palabras y expresiones que se usó en los tesoros de la vida verdadera y eterna, que son por todos los aspectos superiores que las otras, que contienen notificaciones originales, que abarcan e incluyen total elocuencia, concisión y conocimiento, y que merecen asombro y admiración, y las frases y partes, son una manifestación distinguida y especial del nombre de Bedi y Hakím”, no habría dado una en mil de lo que se merecen.
En resumen: Todas estas Luces son balas diamantinas preparadas y particulares para los deyyales, y para los creyentes son los tesoros de miles de aguas de la vida eterna, que fluyeron del Corán‑i Hakím en el último siglo, que es la fuente de las luces de las verdades.
Sabri