(Un artículo de Zekâi)
¡Maestro mío!
No falta un evento o un ejemplo, que será una lección educativa para la humanidad en cada rincón de este mundo, que es una arena de lucha y prueba. En cualquier lugar las personas que tienen distintos temperamentos, tienen diferentes inclinaciones del corazón. Entre los eventos del mundo, la cosa más dolorosa es el encontrarse con los espíritus salvajes y animal bajo el velo del trabajo para el Más Allá y para la religión; mis experiencias y observaciones me enseñan esto.
Sí, las cosas que requieren tristeza para los creyentes son ver: cuando uno suplica a su creador con adoración, para mejorarse a sí mismo, un incrédulo acercándose como un ser dócil, después mostrar actitudes fraudulentas por un tiempo, atacando a aquél qué está frente suyo con la suciedad de su espíritu, trata de volverlo como él mismo, e incluso cae en mala consideración y mala opinión sobre ese creyente que está a su frente.
¡Ay mi Maestro! Qué pasaría si la gente o fuera como se ven, o se vieran como son. Aquellos que guían no sufrirían dificultades sobre la notificación de las reglas Divinas, y no se negarían. Aquellos que no han podido mejorarse todavía a sí mismos, como yo, no hubieran tratado de buscar pureza y buena humanidad en los espíritus de algunos tontos.
¡Mi estimado Maestro! Inshaallah qué Cenab‑i Hak muestre a usted y a nosotros que la verdad y realidad se eleven como el sol. Qué transforme estos días, que parecen una vida de calabozo, y que pasan dentro de muchas privaciones espirituales en los días felices y libres. Ámín.
Su alumno Zekâi