(Un artículo de Ihsan Sirri, que en el futuro se volvió en un estudiante importante de Risale‑i Nur.)
﷽
A la presencia elevada del Noble Ferîd‑i Bediüzzaman y Es-Seyyid Said-ül Kürdí, que tiene conocimiento de los misterios de Subjan,
¡Esselâmü aleyküm oh virtuoso guía espiritual!
Suplico por el permiso para echar mi cara a la tierra que pisan sus pies, y besar sus manos benditas con total respeto. Yo soy el hijo del pobre Señor Sarac Ahmed, que presenta esta carta de refugio mío, a la persona elevada de usted. Soy un pobre vagabundo, que fue condenado por los escritos que escribió el maestro del decreto, en la Placa del Destino desde la eternidad.
En el rango de Yusuf, cuando observaba las manifestaciones del destino con total obediencia, en una carta de compasión que recibí de mi padre, notificaba los saludos que dan las buenas noticias del amor espiritual de la persona guiadora de usted, se hizo feliz mi corazón ruinoso desde su raíz. No pude tener éxito de ocultar mi cara muy oscura como mis líneas, en la presencia espiritual de usted, que ilumina este momento oscuro mío, tampoco mi vergüenza que surge de no poder ocultar los signos de mis malas obras, que están llenas con los pecados del pasado.
Debido a que he sabido por años que usted es un ayudante e intercesor para aquellos que se desviaron, que son privados de ver la luz de la verdad, y que adoran a los seres fuera de Allah, lanzando mi cuello en su puerta, con el deseo sincero de estar entre los pasajeros suyos del camino bien guiado, me apuro con todo mi espíritu a su esfera de guía. Notificando mi necesidad a su elevada guía, suplico que mi atrevimiento reciba su consideración de perdón, y reciba honor y vida, besando a sus manos benditas con total respeto; mi gran Guía Espiritual y mi Noble Señor.
Un día el Noble Mevla hará decir a los crueles
Tallahi “lekad aserakallahu aleyna”
De los estudiantes de Risale‑i Nur Ihsan Sırrı