(Una parte de la carta de Ahmed Nazif)
Correr a cumplir los servicios, que son nuestra deuda material e inmaterial, no tener sentimiento y la indiferencia, no están en nuestra naturaleza y creación; así que no podemos quedar indiferentes. Ya que Cenab‑i Hálik-i Rahim nos creó como el ser humano. A pesar de que no podemos cumplir uno en mil deberes, que el ser un ser humano ordena, cómo podemos quedar totalmente indiferentes.
En este tema, que usted nos excuse; a pesar de que nuestro muy valorable Maestro, que es vehemente, abnegado, sufrido, infinitamente tolerante y que es un visitante solitario, bendito y honrado, llenó con luces nuestros corazones, y que nosotros somos rebeldes y pecadores; debido a que no podemos alcanzar la espiritualidad para pagar nuestra deuda, encontramos consuelo con el pensamiento de poder pagarla solamente con la materialidad sin valor e importancia. Mi Maestro, que nos perdone, qué musulmán que escucha las vociferas del Heraldo del Corán, puede tapar sus orejas. No, jamás.
El rayo de las Luces deslumbra nuestros ojos. Conecta y conectó nuestros corazones con toda su pureza a Allah, al Corán, al Mensajero Distinguido (A.S.M.) y a los herederos honrados de ese señor de este mundo y del otro. Esta conexión es una conexión tal, que ningún materialista, ningún incrédulo y ninguna gente del camino desviado, aunque todas las fuerzas de los incrédulos del mundo se unan, con la ayuda de Hak, no pueden cortar esta conexión sagrada del corazón.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ هٰذَا مِنْ فَضْلِ رَبّ۪ي
Nunca puedo estar conforme de que usted sufra la dificultad de escribir cartas, excepto que la persona virtuosa de usted lo considere, y que se requiera. En este tema, menos aún ofenderse, considero que la ocupación que obstaculiza que mi valorable Maestro cumpla sus deberes sagrados, es un error más grande y una falta de respeto.
Ahmed Nazif Çelebi