(Un artículo de Ahmed Nazif Çelebi.
Que lo Escribió por un regalo que no se aceptó, relacionado con la Fiesta.)
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ اَبَدًا دَائِمًا
¡Mi gran Maestro muy estimado, muy valorable, compasivo y mi Noble Señor abnegado!
Recibí del correo, diez minutos antes del tiempo de romper el ayuno en la tarde del vigesimotercer día del bendito mes de Ramadán, su carta que es más valorable que un tesoro lleno de diamantes, y que incluso es tan valiosa que no se puede medir con las joyas de la vida efímera de este mundo. Que Cenab‑i Allah acepte, rompí dos ayunos al mismo momento.
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ هٰذَا مِنْ فَضْلِ رَبّ۪ي
Por ser inútiles y vanas mis líneas largas que escribí anteriormente, por hacerle ocuparse mucho, por atreverse de presentar nuestros regalos sin valor, sin importancia y los del bendito Zekeriya, aceptando de él sin permiso; con el rechazo y descontento de mi estimado Maestro, temiendo de ser expuesto a sus regaños, cuando esperaba, el cartero dio dos cartas. Debido a que el tiempo de romper ayuno fue corto, después estando de pie abrí el sobre, cuando su manuscrito muy lindo y agradable de usted mi valorable, que no puedo evaluar, sonriendo, llegó a mis ojos como si dijera “No tengas temor”; no pude leerla por mi alegría. Inmediatamente corrí a mi casa, empecé a leerla rompiendo el ayuno.
¡Mi querido Maestro compasivo!
Ocurrió a mi mente las buenas noticias del Noble Muhyiddin‑i Arabí. Creí en que la compasión como la de un padre, que vi en la virtuosa persona de usted, involucra la compasión como la de padre, que esa gran persona informó. Que el Noble Kadir-i Mutlak esté complacido de usted muchas veces; que nos hace permanente y estable en el servicio del Corán. Que nos otorgue las indicaciones valorables y sagradas de nuestro Maestro y sus rezos. Amín, bijürmeti Seyyid-il Mürselín.
¡Mi Maestro compasivo!
En el servicio del Corán, en la difusión de Risale‑i Nur, mi ocupación como una partícula, logró buena aceptación ante la mirada elevada de mi Maestro; no puedo describir que esto dejo en tanta alegría y felicidad a su sirviente débil, inhábil, pobre y su alumno sin poder, que tiene una comprensión defectuosa y estrecha, una consciencia rota.
No puedo saber de qué manera puedo agradecer y dar alabanzas a Cenab‑i Hak y al Noble Feyyaz-i Mutlak, que con un fervor de treinta años, y a cambio de diez años de súplica e invocación, nos otorgó a usted que es nuestro Maestro, y que se le otorgó tanto aprecio espiritual y sagrado, que ignorando las rebeldías de sus sirvientes, sabe, escucha y da suficientemente cada deseo de ellos, que mantienen todos los seres en su mano de poder, y que es el dueño de todas las cosas y que predomina en todas las cosas.
¡Mi valorable Maestro! Que usted sea el medio, con nuestro servicio sin valor, dentro de la vida muy poca y corta de este mundo, que haga inshaallah lograr el misterio de “Tekabbelallah” a nuestra alabanza y agradecimiento, tal vez en la medida de una gota.
A pesar de que trato de obedecer esas órdenes de usted, recordando siempre la Segunda Carta del tratado de Cartas, una fuerza mayor de lo Oculto me incita y me induce a oponerme a la Segunda Carta.
Mi intención es sincera, mi lealtad y conexión son serias y firmes. Una persona sagrada que está en el camino de la complacencia de Allah, que está limpio de cualquier tipo de hipocresía, que no apoya a ningún beneficio material, en el nombre del Corán, que está dirigida al propósito de servir a Risalet‑un Nur, que guía y lleva al camino recto a aquellos inhábiles, rebeldes y pecadores especialmente como nosotros, que invita a la gente desviada y a la gente de las innovaciones ilícitas al camino bien guiado, que es un sirviente a las verdades de la fe; él se nos otorgó, como “alguien que se nos confió” a nosotros y a nuestra tierra. Tal como nuestro invitado valorable corre a la ayuda espiritual de los pecadores como nosotros, y trabaja para el perdón Divino día y noche, para guiarnos, nosotros también percibimos que somos responsables de correr y trabajar con amor, fervor y solamente para Allah, a la ayuda material de este honrado invitado nuestro.
Además nos ordenan el Corán y el Noble Profeta (A.S.M.):تَعَاوَنُوا(ayudar a los solitarios)
Pido perdón, mi valorable y querido Maestro. Sé que no aceptas los regalos. Pero tuve que escribir las ayudas como limosna y limosna obligatoria, con la insistencia de nuestros amigos. También pensé que se necesita para sus necesidades materiales, para las necesidades obligatorias como el arriendo del hogar, leña y carbón.
Esencialmente, para que no se rompa el principio del Maestro, mis recomendaciones e inculcaciones permanentes a mis amigos, son no pensar en algún tipo de beneficio material. Porque la religión no se puede explotar para el mundo. Y la religión jamás puede aceptar ser el medio de sustento y beneficio material. Incluso en la difusión de Risale‑i Nur, imito a mi valorable Maestro, para no recibir alguna deuda de gratitud de nadie.
¡Mi Maestro valorable y compasivo! Falta esto que: Su sirviente, no en el nombre del Maestro, sino en el nombre de nuestro invitado valorable y solitario, para la complacencia Divina queremos ayudar materialmente. También para que no recibamos algún daño espiritual, suplicando e invocando a Cenab‑i Allah, que tiene fuerza, poder y sublimidad, rezamos para que Él lo haga lograr buena aceptación en su Tribunal Divino.
¡Mi valioso Maestro! En la Fiesta, para que sea un lugar de visita y presentación de respeto, con todos nuestros amigos, en el nombre de todos los estudiantes de Risale‑i Nur y los sirvientes valorables del Corán y como ellos, felicitamos a nuestro valioso Maestro por el bendito mes de Ramadán, por la Noche de Decreto, y por la bendita Fiesta de Ramadán; suplicamos e invocamos a Cenab-i Hak, que con muchos hermanos y amigos, estando nuestro Maestro a nuestra cabeza, nos haga alcanzar a muchos benditos meses de Ramadán; besando sus dos manos benditas, pedimos sus buenos rezos y guías sagradas, nuestro valorable Maestro.
Su alumno y sirviente pecador que necesita sus rezos permanentes y sagrados Ahmed Nazif