Es decir la Palaba Diez fue como una verdadera guía espiritual sobre él, que: de repente lo hizo subir al nivel de evliya y decir estos tres keramets. Se separó de mí por ocho años. La Palabra Diez pasó a sus manos; tal como dijo en el inicio de su carta, beneficiándose muy enormemente, limpió las suciedades que tomó durante ocho años. Incluso en otra parte de su carta, que se sacó con el ardor de la Palabra Diez, dijo: “Mándame todas las Palabras que usted escribió, escribiré treinta copias de cada una de ellas y haré escribirlas a otros para que se difundan y no se pierdan.” Perdí un heredero heroico como él. El Fatija a su espíritu.
Said Nursi