Recibí la Carta Veintiséis con una gran alegría. La leí repetida, atenta y curiosamente con amor y placer. En el resultado, debido a mi conexión con Zat‑i Zulcelal, que ordena “Qué importancia tienen si no tienen el rezo”, con la lengua que necesita la persona para ser un sirviente, con total inhabilidad, pobreza y entusiasmo, invoco y suplico al noble Halik-i Rahim y Kerim, que otorgue la recompensa de su servicio material, inmaterial, aparente, oculto y para el Más Allá, siendo totalmente voluntario, en el nombre de Allah en todo sentido, con total claridad por cuenta de los creyentes y del Corán, siendo para su beneficio, de una manera apropiada a Su bondad y favor infinito, y que haga gloriosa a la persona del Maestro en los dos mundos. Mi esperanza es que la ordenاُدْعُونِى اَسْتَجِبْ لَكُمْse manifestará.
¡Venerable Maestro!
¿De todos modos, lo que usted espera de nosotros, de los inhábiles no es solamente el rezo? No tengo derecho de decir algo sobre la intención del Maestro, que es hacer un escrito de aprecio para Risale‑i Nur, para mis sentimientos y mis expresiones opacas, que están en mis cartas sobre las benditas Palabras. Pero esas desordenadas expresiones mías serán como encender una vela al lado del sol, y a pesar de su opacidad en la realidad, posiblemente podrán presentar un brillo relativo por ser un espejo de esas Luces y por su vecindad.
Entre los oyentes de Risale‑i Nur, hay un profesor llamado Señor Haci Abdurrahman, que tiene ochenta y ocho años y que hizo el servicio de profesor durante muchos años en Kerbela, en el periodo del Sultán Abdulhamid. En cada estudio, él se pone muy contento, dice “Que Allah esté complacido, me beneficié mucho” y hace mucha oración. Leí involuntariamente el Tercer Asunto de la Carta Veintiséis, a las personas importantes con distintos rangos. Todos dijeron “Muy correcto, muy lindo”.
Sí, este pobre tuvo muchas experiencias, y tengo una certeza de que hay el milagro inmortal de la aleyaوَقُلْ جَاءَ الْحَقُّ وَ زَهَقَ الْبَاطِلُetcétera. Esta vez se le otorgó leer las cartas a distintas congregaciones pequeñas. En una de ellas estaba un erudito importante también. Todos mostraron su asombro y aprecio.
En cuanto a mi opinión: Todo Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur están en un grado de acallar y persuadir a cualquier clase de miembros de religión, incluso a los incrédulos, con la condición de no ser extremados y obstinados. Pero, (es el mundo) para aquellos que se afligieron por las enfermedades, como el impulso de beneficio, ambición de fama, la obstinación en la incredulidad, la negligencia, dar coparticipes a Allah y el desvío, las locuras como cerrar los ojos antes estas Luces, aunque las ven, no aceptarlas, negar lo que ven y rechazar la verdad y la realidad, no se pueden considerar fuera de la razón. Es sabido en su información valorable, que no se carece de animales en forma de seres humanos en este huésped transitorio de Allah. Si se hubieran difundido estas Luces, seguramente se hubieran visto claramente los delirios de la locura de este tipo de gente, que pusieron adelante como pruebas.
Hulusi