En los tiempos que logro la bondad enorme como estudiar, escribir Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur, difundir y notificarlos a otros como sea posible, a través del poder Samedaní y de la ayuda y favor de Rab; en estos tiempos, primero y personalmente, este pobre se beneficia, recibe refulgencia y ruega ayuda. Por esta razón, considero que las horas mencionadas son muy benditas; me duele el cese de ellas; con toda mi alma y lengua deseo que esta experiencia siga, se repita y no se termine.
Pero, no hay solución que: en los tiempos muy cortos, cuando purifico mi mente, me pongo ante las Luces, por consiguiente ante el libro de los milagros del Corán, a la escuela de mi noble y venerable Maestro, al Jardín de la Felicidad del Seyyid‑il Kevneyn, nuestro noble Profeta (A.S.M.), y últimamente subo a la presencia sin lugar del noble Rabb-ul Álemin Teala y Tekaddes. Por este motivo, en los tiempos que no me ocupo con esas Luces, digo que ojalá no hubiesen sido de los respiros numerados de la vida.
Hulusi