(Un artículo del Señor Süleyman, Mustafa Çavuş y Señor Bekir.
Muestra dos pruebas fuertes que demuestran la afirmación que está en el artículo de nuestros hermanos de Isparta.)
Tal como nuestros hermanos, el Señor Re’fet y Hüsrev, nosotros también nos convencimos que la lluvia que cayó fue de una manera maravillosa y general, se relaciona particularmente con la abundancia de Risale‑i Nur. Porque, vimos con nuestros ojos que el evento de la lluvia se relaciona especialmente con el servicio del Corán y con Risale-i Nur, en dos aspectos:
Primer Aspecto: La mezquita de nuestro Maestro en Barla, que fue el intermedio de la difusión de Risale‑i Nur, se cerró. Se prohibió que los estudiantes de fuera de Barla, que escribirán Risale-i Nur, llegaran al Maestro; en ese periodo empezó la sequía. Apareció una necesidad intensa para la lluvia. Después, la lluvia empezó; llovió en todos lados. Solamente no llegó a la zona de Barla, que queda en una esfera empezando Karaca Ahmed Sultan. Nuestro Maestro estando muy triste por esto, rezaba. Luego dijo que:
“Se obstaculizó el servicio del Corán; nuestra mezquita en este pueblo se cerró. En esto hay un signo de reprimenda, por eso no llega la lluvia. En cuyo caso, ya que existe la reprimenda del Corán, entonces haciendo la Sura de Yasin como intercesor, solicitaremos refulgencia y abundancia del Corán.”
Nuestro Maestro dijo al Señor Muhacir Hafız Ahmed que: “Tú, recita el Noble Yasin cuarenta y una veces”.
El Señor Muhacir Hafız Ahmed recitó a una caña. Pusieron esa caña en agua. Todavía no se veía algún signo para la lluvia, en el tiempo de la oración ritual de la tarde, nuestro Maestro, por un recuerdo en que él confía siempre, dijo al Señor Muhacir Hafız Ahmed que: “Los Yasins abrieron el enigma; la lluvia vendrá.”
En esa noche llovió tanto en esa esfera de Barla, como no había llovido antes, que la pared que estaba en el jardín del Pastor Ahmed, y que estaba abajo de la pieza de nuestro Maestro, colapsó por causa de la lluvia. Sin embargo, atrás de Karaca Ahmed Sultan y en la costa del mar, Şemi y sus amigos que se ocupaban de pescar, no vieron ni una gota de lluvia.
Así que este evento ciertamente indica que; esa lluvia está conectada con el servicio del Corán. Dentro de esa misericordia general, hay una especialidad que; la Sura de Yasin fue una llave y un intercesor, y llovió suficientemente.
Segundo Aspecto: En el tiempo de la sequía, cuando por veinte o treinta días no había llovido en Barla, cuando construyeron el manantial de Yokusbasi, nuestro Maestro y nosotros (Süleyman, Mustafa Cavus, Ahmed Cavus, Abbas Mehmed y otros hermanos) cumplimos una oración ritual en congregación, cerca de su fuente. Después de las glorificaciones, levantamos nuestras manos para rezar; nuestro Maestro rezó para la lluvia. Puso al Corán como intercesor. De repente bajo ese sol, siete u ocho gotas cayeron a las manos de cada uno de nosotros. Bajamos nuestras manos, la lluvia se terminó. Todos nosotros quedamos en asombro ante esta situación. Hace veinte o treinta días no había llovido hasta ese momento. Solamente en ese momento del rezo para la lluvia, cayeron siete u ocho gotas a cada mano que hacía el rezo; esto mostró que había un misterio en eso. Nuestro Maestro dijo que: “Esto es un signo Divino. Cenab‑i Hak espiritualmente dice que: Yo acepto el rezo, pero ahora no doy lluvia. Es decir, después, el Noble Yasin será un intercesor. Efectivamente, así ocurrió.
En breve: El caso que afirmaron nuestros hermanos de Isparta, sobre la abundancia de Risale‑i Nur dentro de la misericordia general; nosotros también la confirmamos, con estas dos pruebas fuertes.
Şem'î, Mustafa Çavuş, Señor Bekir, Muhacir Hafız Ahmed, Süleymanque están en Barla