(Un artículo de Imamoğlu Hafız Mustafa)
(Una carta que se me vino a la mente, sobre que cada una de las Palabras y Cartas, es un virtuoso guía espiritual.)
¡Mi Maestro y Señor!
Hace un año, cuando copiaba las Palabras y Cartas, debido a que algunos puntos me parecían apropiados para las enfermedades de mi corazón, decía “Sí, se debe escribir este punto con oro”. Se escribió los Destellos. Fue una llave para todas las Palabras y Cartas, a través de sus refulgencias. Así es:
En el tiempo más intenso, peligroso y tormentoso del invierno, en el tiempo en que los animales salvajes están muy furiosos y fuertes, un pasajero que viaje en un desierto ancho y en un camino fangoso, sin ayuda, solitario, dentro de los peligros, con grandes dificultades, en el momento en que será desmoronado y morirá por los monstruos salvajes y tormentas, con un noventa y nueve por ciento de posibilidad de morir ; atrajo su mirada y coincidió que era un palacio mejor que el hierro, más fuerte que el acero, en el medio del desierto, hará a ese pasajero tan contento y alegre, que para alcanzar a ese palacio rápidamente y salvar de desmoronarse por los animales salvajes, no quiere que sus pies toquen el suelo por su apuro; a aquellos que le conducen a entrar en ese palacio, no solamente da toda su propiedad, sino también sacrifica su vida.
Así, en nuestro siglo las Palabras y Cartas, tal como ese pasajero se salvó de todos los peligros coincidiendo con el palacio; me convence cien mil veces que para salvarse de los peligros de los monstruos de los genios y seres humanos, cada una de las Palabras es un refugio más fuerte que ese castillo. Lillajiljamd, encontré la llave de ese palacio a través de la refulgencia de los Destellos. Entré para salvar mi inhábil y débil espíritu de esos peligros. Vi que: tal como el Paraíso tiene ocho capas, y ninguna de ellas obstaculizan y se parecen una a la otra, tal como cuando entro en uno, su delicadeza refresca el deleite del anterior que entré; los tratados también así son.
Imamoğlu Hafız Mustafa (R.H.)