(El primero y único artículo –que tiene el valor de diez artículos– de Saribicak Mustafa Hulusi de Kuleonu, que tiene una pluma diamantina, y que llegó a mí enseguida del fallecimiento de mi difunto sobrino Abdurrahman, se advirtió a mi corazón, a través de los signos fuertes, que él me fue mandado en lugar de Abdurrahman, y que es uno de nuestros hermanos muy trabajadores y sinceros.)
بِاسْمِهِ سُبْحَانَهُ وَاِنْ مِنْ شَيْءٍ اِلَّا يُسَبِّحُ بِحَمْدِهِ
اَلسَّلَامُ عَلَيْكُمْ وَرَحْمَةُ اللّٰهِ وَبَرَكَاتُهُ بِعَدَدِ حُرُوفِ الْقُرْاٰنِ وَاَسْرَارِهَا
¡Oh mi venerable Maestro!
Su alumno inhábil; a veces mi espíritu iba al este, a veces al sur, a veces al oeste, a veces al norte y a veces a los cielos dentro del globo terráqueo. Acaso esperaba de dónde vendrá la ayuda. Mi espíritu buscaba un virtuoso guía espiritual. Cuando buscaba, se me inspiró que: “Tú estás buscando el guía espiritual lejos, hay Bediüzzaman que está muy cerca de ti. Risale‑i Nur, que pertenece a esa persona, es como un revitalizador del siglo. También es un polo espiritual, también es Zulkarneyn, y además es el representante de Jesús Aleyhisselam; es decir su precursor”. Por consiguiente, fui a la presencia del venerable Maestro. Nos ordenó escribir los tratados. Yo también escribí aproximadamente quince tratados de las Palabras, y los leo. Debido a que mi habilidad es corta y mi mente esta confundida, no puedo beneficiarme y recibir refulgencia debidamente.
Luego, usted me dio la Carta Veintidós; la escribí. La leí algunas veces con mis amigos. Curó las heridas oxidadas, materiales e inmateriales de su inhábil alumno suyo, que se acumularon en el pasado desde sus quince años de edad. Elhamdulillah. Por consiguiente soñé. El sueño es esto:
“En el sueño, fui a una ciudad y era en dirección a Kaaba. Cuando paseaba en esa ciudad, me encontré con dos grandes fábricas. Ellas no se parecían a las fábricas que están en el mundo, y también estaban al lado derecho del ser humano. Las dos no tienen dueños. Entré. Una de las fábricas es grande; la otra pequeña. Pensando que yo podía administrar esta pequeña fábrica, la posesioné.”
Seguidamente, soñé de nuevo:
“Hay un cuartel grande en dirección a Kaaba y dentro de ese cuartel hay un horno grande. Yo estaba alrededor de ese horno y a píe. Frente mío, había un joven devoto llamado Süleyman. A mi derecha estaba alguien joven llamado Ismail. De esta manera estaban aproximadamente cien jóvenes de pie alrededor de ese horno, a su derecha e izquierda. Quedé en asombro. Por consiguiente llegó una persona grande. Colocó un pequeño pañuelo frente a los jóvenes. Sobre ese pañuelo, repartió uno por uno el pan cuadrado con amapola, a los jóvenes. Luego, repartió un puñado de pasas. Veía que las pasas y el pan no se acababan sobre ese pañuelo. Me dio asombro. Se me dijo que: “Esta bendita persona es Said Nursi.” Yo también comprendí que este asunto puede pertenecer a los polos espirituales, y me desperté.
Por tanto, cuando continuaba escribiendo los tratados, llegó la ayuda de Allah y la ayuda espiritual del venerable Maestro. Empecé a beneficiarme mucho, mucho. Más adelante, los jóvenes con los que soñé se juntaron alrededor de mí. Cada uno se volvió en un amigo para mí y en un estudiante del Corán.
Otra cosa, la gente de mi pueblo es un poco sufista y devota. Debido a que no existe un maestro de lo interior y exterior en nuestra tierra, muchas veces quedamos en la mira de satanás, y nos ahogábamos en las dudas infundadas. Leyendo los tratados, ellos tiraban las artimañas y sospechas del maldito satanás y del alma maligna al fondo del infierno. Cuando leía los tratados, muchos amigos quedaban en mucho asombro. Decíamos muchas veces uno al otro: “Este Gran Bedi, ¿de dónde encuentra estas frases y palabras como perlas?” Si miras a su lengua, se ve como que no puede expresar algo. Sin embargo, lo que dice es totalmente sabiduría. Provoca un gran asombro a nuestras miradas, difunde luz. Así que los leíamos repetidamente con fervor. En seguida, nos conven cimos que “Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur, son un gran elixir para aquellos que los leen”.
Mi venerable Maestro, los tratados curan las heridas de estos cien amigos míos, que tienen heridas materiales e inmateriales. Incluso, a veces las personas que están lejos de nosotros se ahogan por las dudas infundadas y vienen; cuando su inhábil alumno lee un tratado, eliminaba sus dudas y se iban. ¡Que Cenab‑i Hak, Feyyaz-i Mutlak y Hallak-i Azim esté complacido con usted en cantidad de los seres existentes y partículas, ámin!
En el futuro, en la resurrección, que recibas al intercesor del Glorioso Mensajero, nuestro Noble y Venerable Profeta, inshallah. Ámin.
Cada día, cada hora, usted recibe el rezo de estos jóvenes. Cuando leemos cada tratado, están presentes al menos ocho o diez amigos. Sin embargo, en esta corrupción de los últimos tiempos del mundo, es muy importante que estos jóvenes se reúnan y escuchen la verdadera palabra, y es un motivo de agradecimiento.
Este inhábil alumno suyo no estudió el idioma árabe, y nunca estudió en la medrese. Anteriormente, leía los libros que fueron escritos en turco, no podía encontrar medicina para curar mis heridas materiales e inmateriales. Mi espíritu y corazón se tambaleaban mucho. Llegaba hasta un grado que; a cada hora decidía suicidarme. Me preocupaba mucho diciendo “¿Acaso cuál es mi estado y qué será? ¿Dónde puedo encontrar un virtuoso guía espiritual?” y quedaba en desesperanza.
Tal como Cenab‑i Hak crea un tiempo como paraíso en una época como infierno, y crea las soluciones apropiadas para cada época, y otorga la medicina apropiada para cada herida; Asimismo, en nuestra época sin medrese, para los heridos como nosotros –a través del venerable Maestro– hace que se escriba los tratados en turco. ¡Cuanto más agradezco para esto! Doy innumerables e ilimitadas gracias a Cenab-i Hak. ¡Qué Él dé éxito a mi venerable Maestro en el servicio del Corán, qué le haga honrado en este mundo y en el otro, ámin!
A pesar de que no estudié nada del idioma árabe, tampoco estudié en la medrese cinco o diez años; solamente escribí los tratados y los leí seriamente. Pienso a mí mismo como que haya estudiado en medrese por veinte años. El motivo de esto es: muchos profesores del idioma árabe vienen a este inhábil, este pobre y este miserable, y quedan en asombro ante lo que leo. Las personas que tomaron la educación de un virtuoso guía espiritual vienen a mí, se enamoran de las palabras que escuchan de mí. Muchos profesores sentándose en las rodillas, dicen que yo les lea los tratados.
Si llegara mi voz, gritando con toda mi fuerza, diría a los jóvenes que están en el globo terráqueo: “Leer y escribir los tratados seriamente, es superior que estudiar en la medrese por veinte años, y es más beneficioso”. El propósito de estudiar en la medirse, ¿no es primeramente salvarse a sí mismo, y en segundo lugar tratar de salvar a la comunidad de Muhammed (A.S.M.)? Tengo la fe de que Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur dan el conocimiento de veinte años de medrese.
Cada tratado sólo, es un virtuoso guía espiritual. Cualquier joven cuyo corazón no se corrompió, si toma un tratado y lo lee atentamente y con sumisión, entra en la esfera de ser un sirviente de Allah, y se mejora. Si cualquier materialista toma un tratado y lo lee, aunque no venga a la fe, no puede encontrar algún pretexto. Si cualquier incrédulo lo lee y lo entiende en el estricto sentido, viene a la fe. Si cualquier filosofo lo lee, dice: “No puede existir una mente más alta que esto, y si todas las mentes se unen, no pueden subir más alto que esto; la mente no puede encontrar un camino para alcanzar esto”. Risale‑i Nur, a través de su estado al Deyyal, que está loco por Europa y que tiene un solo ojo, dice: “O vienes a la fe, o serás el bufón de todo el mundo”.
Ahora, ¡mis estimados amigos de lección! Este pobre, cuando buscaba un virtuoso guía espiritual y un polo espiritual, a través del otorgamiento, favor, gracia y misericordia de Cenab‑i Hak, a través del esfuerzo del venerable Maestro, encontré ciento diecinueve virtuosos guías espirituales. Risalet-un Nur y Mektubat-un Nur, que se forman de ciento diecinueve tratados; cada uno es un virtuoso guía espiritual y un polo espiritual.
¡Oh mis hermanos jóvenes que están heridos material y espiritualmente! ¡Oh mis hermanos sufistas que necesitan un virtuoso guía espiritual!
Los grados de la virtud, los niveles de la fe de los nobles Sheyh Abdülkadir‑i Geylani, Shah-i Nakshibend, Imam-ı Rabbani, Imam-ı Gazalî, Muhyiddin-i Arabi, Mevlâna Hâlid Radiyallahü anhüm, Kaddesallahü esrarehüm, existen en los tratados y en las Cartas.
¡Oh mis hermanos y oh los líderes del camino sufista! Si ustedes quieren entender el fin del sufismo y de la verdad, que lean los tratados seriamente. Seguirán a las personas mencionadas arriba y se acercarán a su fe elevada.
Oh mis hermanos del sufismo, especialmente ruego mucho a ustedes que lean los tratados una vez. En cada línea de Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur, si no encuentran la eficiencia de un libro, pueden decirme cualquier cosa, la acepto.
De nuevo lo recomiendo mucho, que lean, que lean. Siempre y cuando los lean, los tratados difundirán las luces refulgentes. Siempre y cuando los leen, dan fervor, no provocan cansancio. Si lees otros libros unas veces, provocan cansancio. Sin embargo, los tratados no son así. Siempre y cuando se lee, inculcan distintos estados de la fe.
Volveré a la interpretación del sueño mencionado; interpretaré hasta el alcance de mi mente. Qué Allah lo haga bondadoso.
De las fábricas, una pequeña y una grande; la fábrica grande es el venerable Maestro. En cuanto a las herramientas extrañas, asombrosas y maravillosas dentro de la fábrica, son las partes de Risale‑i Nur, que dice las palabras e inculcaciones que no fueron dichas por ningún Imam hasta ahora. Esa fábrica pequeña es: Cualquiera persona que lea y escriba Risale-i Nur, se parecerá a esa fábrica. En cuanto a las herramientas maravillosas dentro de ella; son los principios y verdades de Risale-i Nur y los asuntos de la fe. Aquellos que lo leen y escriben encontrarán la fe tan fuerte e inquebrantable. La acción de la fábrica son las personas que leen y escriben los tratados, trabajan con total fervor y ardor. La ciudad que vi, es Risale-i Nur, que muestra los caminos de la cercanía a Allah.
Contaré otro sueño para reforzar este sueño:
“En el sueño, fui a Estambul a pie dos veces. Cuando llegué a Estambul, las tiendas estaban abiertas sin dueño adentro. Vi grandes clavos en las cajas que estaban dentro de las tiendas; también había otras piezas de hierro. En seguida, cuando llovía la misericordia espiritualmente, volví de Estambul a pie.”
Allah sabe, la interpretación de esto: tal como Estambul es una ciudad grande y bella en el mundo, los tratados y Mektubat‑un Nur también muestran los caminos de la gran cercanía a Allah. Es una exposición iluminada, en que se exhibió para la venta las pruebas de la verdad, que son como clavos diamantinos y fuertes como hierro; cada tratado es como una tienda sagrada. En esa exposición, se enseña luces de la fe. Me convenzo como que dos más dos son cuatro, que muestra los caminos de la gran cercanía a Allah.
La interpretación del segundo sueño que tuve, Allah sabe, debe ser así: El cuartel en dirección de la Kaaba, indica a la ancha dershane de los jóvenes –que son soldados de Allah espiritualmente– en la Provincia de Isparta. La persona que reparte el pan, es el venerable Maestro Said Nursi. El horno que cocina pan, es la medrese personal de mi Maestro. Los clientes de ese pan del horno, son aquellos que leyeron los tratados y comprendieron su placer, y que dicen “¿No hay más?” como yo y como mis amigos.
Sí, el venerable Maestro es un difusor del pan espiritual para la gente. Sobre este horno, hay muchas indicaciones. Mi mente alcanza hasta aquí. El que los jóvenes estén a píe, significa que ellos leerán los tratados y fortalecerán su fe. Las pasas y el pan deliciosos que no se disminuye comiéndolos, indican a los misterios del Corán y a las luces de la fe, que son más deliciosos que todo, y Risale‑i Nur los difunde. En cuanto a su inhábil alumno; que estaba a la cabeza y a la derecha de los jóvenes; esto indica que seré un medio para los jóvenes con el otorgamiento Divino, benevolencia Divina y con la ayuda espiritual del venerable Maestro, inhsaallah. Mi mente llega hasta aquí. Pude interpretar hasta esto. Ruego la interpretación de mis sueños.
Tuve otro sueño más, hace veinte días: Estaba en la costa del Lago de Egirdir, es decir, en la grava. Fue construida una blanca tienda en la costa del lago. Dentro de la tienda, mi Maestro Said estaba al lado de un gran pilar. En ese momento, tomando en sus manos un gran libro que tiene la tapa roja, apoyándose al pilar de la carpa lo leyó. Luego, una joven persona llamada Mahmud, con una vestimenta verde, vino desde afuera, desde la dirección de Kaaba, pidió el libro –es decir ese sermón que él leyó– y lo tomó de las manos de mi Maestro. Ese joven llamado Mahmud salió de la carpa, parándose hacia Kaaba, dijo a la gente: “Hasta este momento, ningún Imam leyó un sermón como esto”. Teniendo ese sermón, él lo llevó hacia Kaaba. En ese momento me desperté. Qué Allah lo haga bondadoso.
Interpretaré este sueño hasta lo que sé; Ese mar es la ley de Muhammed (A.S.M.). Esa tienda es la Provincia de Isparta. Ese sermón es Risalet‑un Nur y Mektubat-un Nur. Aquella persona joven llamada Mahmud con una vestimenta verde que lleva el sermón, es o Sheyj-i Geylani o Imam-i Rabbani. Los tratados describen el camino del Rango de Mahmud. Risale-i Nur que es el sermón del Maestro, es un Mejdi y Revitalizador de esta época.
¡Oh los jóvenes, maestros y líderes del sufismo que están en el globo terráqueo! El precursor del Noble Mejdi, que los seres humanos lo han buscado por mil años, es Risale‑i Nur, que fue escrito por mi Maestro.
¡Oh hermanos míos! ¡Qué sucede de que un estudiante inhábil como yo lea y comprenda! ¡Qué pregunta puedo hacer a mi Maestro! ¡Cuántos libros leí para hacer pregunta y para resolver asuntos! ¡Qué tipo de pregunta puedo hacer!
En el mundo deben existir muchos libros, y ustedes los habrán leído. ¿Entendieron todos los libros que leyeron? Inevitablemente, debe haber muchos asuntos que no pudieron entender. Qué hagan preguntas a mi Maestro, para que aparezcan el conocimiento, y las verdades de la fe. Así, hacen que los trescientos cincuenta millones de musulmanes en el mundo se beneficien. Qué se resuelvan todos los problemas que tienen ustedes. Por lo tanto, que se beneficien los inhábiles como nosotros.
¡Oh los maestros y la gente del corazón! Pueden encontrar las respuestas de las preguntas que harán. Una persona de la gente del descubrimiento espiritual y del corazón, pregunta a una persona inhábil como yo sobre el Mejdi. Dice “¿Cuándo vendrá?”. Todavía no pudo comprender sobre el Mejdi. No sabe quiénes son Dabbet‑ul Arz. En los tratados, hay asuntos sobre cada uno de estos. Que busquen la respuesta de cada pregunta difícil en los tratados; la encontrarán.
¡Oh los maestros y líderes del sufismo! Diciendo nuestro conocimiento es suficiente para nosotros, no se engañen con su conocimiento y su luz, como la luciérnaga. Lo que sabe uno mismo no es suficiente para él mismo. Cada persona no puede entender cualquier asunto por sí mismo. ¡Están durmiendo! ¡Ya es suficiente lo que durmieron! ¡Debe despertarse!
Mis padres, todos mis amigos y mi hermano Ali le mandan muchos saludos; besan sus dos manos y rezan por usted.
De Kuleonu, SofuogluSu alumno Mustafa Hulusi (R.H.)