Un artículo de Ahmed Hüsrev)
¡Mi valorable Maestro!
Hoy con mi hermano, Señor Süleyman, recibimos y leímos dos cosas que se mandó; uno es una carta que explica el periodo de la vida del mundo, y otro es la Primera Parte de la Undécima Parte de los Treinta y Un Destellos de la Carta Treinta y Uno, que trata de la virtud de la súplica del Noble Jonás Aleyhisselam.
Mi querido Maestro, esta parte nos hizo tan feliz que no soy capaz de describirlo. Qué Cenab‑i Hak esté complacido con usted eternamente.
Este tratado, con una existencia cierta, abre puertas de la salvación para esta comunidad. Informa que estos días oscuros se despiden para siempre; invita a sus estudiantes a suplicar conjuntamente con una sola voz.
Querido Maestro mío; presentando nuestros innumerables agradecimientos al Noble Cenab‑i Vacib-ul Vücud, que iluminó nuestro futuro con las luces como estrellas que fluyen del mar de Luz, que nos hace vivir con un esperanza cierta en estos días angustiados, oscuros y con pesadillas, y que hace sonreír nuestra cara a través de una nueva luz diferente, que brilla de cada tratado; Señor mío, notifico que esperamos impacientes para la llegada de nuestro Maestro, que duplica nuestra alegría.
Ahmed Hüsrev