(El artículo de Ahmed Hüsrev)
Recibimos y leímos los Destellos Uno y Dos de la Carta Treinta y Uno –que contiene dos aleyas del Corán‑i Hakím– y un milagro importante que pertenece al Segundo Signo de la Octava Parte de la Carta Veintinueve, que nos hacen pasear en el camino de Hak, que cura nuestras heridas espirituales, fortalecen una vez más nuestros pensamientos en aras de la verdad, que refuerzan nuestro coraje, a pesar de las diabólicas amenazas actuales, que iluminan nuestros espíritus y corazones con la luz de la fe y verdad en cualquier tema, y que fomentan nuestro esfuerzo. Describir la refulgencia que recibimos, no está al alcance del corazón y pluma de un pobre alumno suyo como yo.
Mi valorable Maestro, como no podemos tener una gratitud infinita a ese Hálik‑i Zulcelal, que nos da sus otorgamientos más grandes, por medio de nuestro Maestro, en el momento que los necesitamos mucho; nos da consuelos. Además nos hace contentos; mostrándonos la cara iluminada del futuro, también nos hace correr a esa luz. Por un lado, Él aumenta la cantidad de nuestros hermanos y aumenta nuestro amor. Refuerza nuestra fuerza material e inmaterial. Por otro lado, nos da las llaves de los tesoros de la felicidad a nuestras manos.
¡Oh mi honrado Maestro! Qué Allah este complacido con usted eternamente.
Ahmed Hüsrev