(El artículo del Señor Re'fet)
¡Mi venerable Maestro!
Estos signos son obras tan asombrosas y maravillosas que; otorgan infinitos placeres y elevados sentimientos sutiles, a aquellos enamorados del conocimiento que las leen. A través de estos sentimientos elevados nuestra vida se refrescó tanto que; pido una larga vida de Hallak‑i Azim, con la condición de permanecer con nuestra nueva vida. Porque no puede satisfacerme con su estudio. Cuanto más lo leo, en la otra lectura me vuelve como que no lo hubiese leído antes, y como que leyera una obra nueva. Leo con un infinito placer espiritual y un ilimitado gozo en el espíritu.
Así que, el atributo más maravilloso de las Palabras, Cartas y también de los signos, pienso que, está en este punto sutil. Cuando otras obras se leen una vez, no nace tanto el deseo de leerlas por segunda vez. Cuanto más leo las luces del Corán‑i Hakím, no puedo dejar mi hambre. Especialmente los signos sumergieron a este pobre en mucho asombro y fascinación. Los escribiré inmediatamente.
Re’fet