El artículo del Señor Asım
Escribió en relación a Nueve Explicaciones
¡Mi querido Maestro!
Qué puedo decir; este noble tratado, estas palabras, esta verdad, esta luz que tengo fervor a ellos, se otorgó como un favor y benevolencia Divina.هَذَا مِنْ فَضْلِ رَبِّى
Doy infinitas e innumerables alabanzas y agradecimientos al Noble Cenab‑i Kadir-i Mutlak que; me encontré con usted, con mi Maestro y en el resultado vi, leí y escribí estas luces y estas verdades, y las obedecí y me sometí a ellas. Por lo tanto, para recibir refulgencias de los rezos y consejos del Maestro, invoco, suplico y pido ayuda del Noble Cenab-i Zulcelal Velkemal, de nuestro Noble Señor, el Orgullo del Universo Aleyhi Ekmelut-Tahiyyat Aleyhissalatu Vesselam, de todos los sabios, guías espirituales, del Noble Shah-i Nakshibend Kuddise Sirruhu y especialmente de usted, mi Maestro que con toda mi existencia me sometí y obedecí: confiando en Allah, oh Gran Maestro, esta Novena Parte que menciona y notifica el propósito, la base, los detalles y los asuntos secundarios del Camino de Muhammed (A.S.M.) es una luz del sufismo y de la verdad. No se satisface leerlo. El placer y fervor que aparece siempre y cuando se lo lee, no se puede calcular. Especialmente, en la Novena Explicación se juntó todas las verdades resumidas y cortas. Que no haya error en el ejemplo, aquella cosa que fluye y sale de la caña que sopla el Noble Mevlana, ¿qué más puede ser, excepto el misterio de la verdad que dijo el Noble Ali (Kerramallahu Veyhe) al pozo? Dónde está su diferencia en esa caña que viene de la planta de caña, que crece en ese pozo.
Mi mente es estrecha, mi pluma es inhábil, por eso no pueden expresar a mi corazón. Puedo decir hasta esto que: para aquellos que son incapaces y principiantes como yo, es una lección muy grande, para los guías espirituales, para aquellos puros que se salvaron de las dudas y aquellos que subieron más arriba, es un principio y una lección educativa. Es una obra maestra, inapreciable del sufismo, una luz que difunde la verdad y un jardín de rosas. Mejor dicho, es totalmente una inspiración de Rab. Qué el Noble Cenab‑i Lemyezel haga a usted, mi Maestro, continuar y permanecer en escribir obras distinguidas como esto, y en difundir y anunciar las luces y verdades por mucho tiempo. Qué no haga falta mi Maestro a la cabeza de aquellos que le quieren, y de mis hermanos que tienen el fervor y deseo de escuchar, leer y escribir la vociferas –que usted anuncia– y de actuar y obrar según esas vociferas. ¡Ámin Bihurmeti Seyyid-il Mürselin!
Asım (R.H.)