El artículo del Señor Asım
¡Mi noble Señor y venerable Maestro!
Ocurrieron dos motivos que me obligaron a presentar este escrito mío, y a molestarle:
Primero: anteriormente en la carta de cumplido de usted, una parte dice que: “Que Allah haga que permanezcamos en este servicio del Corán, este pobre, mis alumnos y hermanos elevados, serios y sinceros como mi honrado hermano Hüsrev, hasta el final de nuestras vidas.”
Con toda mi existencia dije ámin a este rezo, suplica y ayuda espiritual de mi honrado Maestro, y siempre lo digo. Mi súplica al noble Cenab‑i Lemyezel siempre es esto. El rezo y ayuda espiritual de mi muy querido y venerable Maestro, provoca que caigan mis lágrimas de felicidad y alegría. Escribo la misma segunda parte, que es la siguiente frase:
“Y espero de la misericordia Divina que entre en mi tumba sin angustia, con alegría, dejando a ustedes atrás mío como herederos cuando muera.”
Aquí me hizo pensar mucho, y este deseo, petición y esperanza de mi Maestro de la misericordia Divina, en ningún momento salen de mi mente, cerebro e imaginación. Por eso, con todas las partículas de mi existencia dije ámin a esta parte; invoqué y supliqué el favor y benevolencia de Cenab‑i Hak.
Adicionalmente, oh Noble, no es hipocresía ni superficialidad; viene de mi interior, el corazón quiere y desea de esta manera: que este pobre entre en la tumba antes que mi Maestro, y hasta que usted llegue a la primera puerta de la morada eterna, que usted esté en esta morada del mundo, para que este pobre y necesitado alumno suyo sea feliz, regocijado y afluente con los rezos y regalos que usted mandará atrás de él. Y con la llegada bendita de usted –que esto es mi rezo y súplica a Rabb‑ul Álemín, que es Erjamurrájimin– que mi espíritu se honre con el honor de atenderlo a usted; de mi corazón nace este deseo, y me hace pensar mucho. La cosa más grande e intensa de este deseo y súplica mía es esto: Que mi Maestro quede en la morada del mundo por mucho tiempo más, consecuentemente para que siga el sagrado deber suyo, para que aumente la cantidad de Risale‑i Nur y Mektubat-un Nur, que son las luces de la verdad y del camino recto, para que ellos se expandan; por medio de esto, para que aquellos que están en el sueño de la negligencia, que quedan en la desviación, aquellos que son de la gente que está a favor de las innovaciones ilícitas y de la gente incrédula, encuentren el camino verdadero y entren en el camino recto; el corazón desea que usted, mi Maestro, viva por mucho tiempo más, que usted no nos falte como líder, que no nos quedemos como huérfanos por la ausencia de usted.
Quiero decir mucho más, pero debido a mi incapacidad y debilidad, mi pluma no puede expresar a mi corazón. Como cualquier otro asunto, dejamos este deseo mío también a Cenab‑i Kibriya.
Asım(Rahmetullahi Aleyh)