(El artículo de Hüsrev)
¡Mi querido Maestro y Señor!
Recibí su carta agradable, que pregunta cómo se encontró el error por nosotros, y que nos explica los motivos del error que está en un punto sutil del Corán, que vino de la refulgencia de la súplica de Kenz‑ul Arsh. Leí esta parte con el Sexto Signo que muestra las elevadas y sutiles coincidencias Divinas de Sura de Kevser, y con la parte que se trata del sufismo y que es más grande que un conquistador.
Esta semana mi fervor y alegría fueron mucho. Por un lado esa valiosa bodega de las verdades se mandaba a los valles seguros, que se copió por años para que se imprima y se difunda al mundo Islámico. Por otro lado, vivimos en un placer espiritual que da cada parte de la Carta Veintinueve, que apareció ante nosotros con un brillo muy superior que la belleza atractiva de esta primavera.
Con los amigos de nuevo leímos el segundo punto sutil del Corán, que vino de la refulgencia de la súplica de Kenz‑ul Arsh, antes que llegara su carta. Debido a que ninguno de nosotros teníamos el propósito de examinarlo, en diez minutos quedamos entre los brillos radiantes de esta parte escrita. Cuando se leía, no se escuchaba algo más que las voces de asombro que salían de nuestras bocas de vez en cuando; la sonrisa que fluía de nuestras caras fue suficiente para describir el placer espiritual que percibíamos.
¡Querido Maestro mío!
Debido a que cada tratado se atendió con mucha alegría entre nosotros, se leyó con asombro y recibió el respeto merecidamente, cuando recibí su carta sobre mi error que sucedió de alguna manera; mi valioso Maestro, si usted no nos hubiera advertido esta situación, nosotros nunca nos hubiéramos ocupado de algo como esto, jamás íbamos a vacilar en afirmar su corrección ante aquellos que dicen hay error. Uno por uno analizamos las coincidencias Divinas de las letras de Sura del Kevser y del Octavo Signo, y no pudimos encontrar alguna falta. En realidad, este análisis nuestro no fue con el propósito de buscar falta, sino para expandir nuestra información y para recibir nuestro alimento espiritual. Esta noche en mi casa, nos sentamos con mis hermanos, Señores Re’fet, Lütfü, Rüşdü, y hablamos de nuevo de este tema. Todos nosotros decimos que: sabemos que nuestro Maestro no vacila en decirnos cualquier cosa. Así que, este estado es suficiente para nosotros. Hasta ahora no ha ocurrido algo como esto. El testigo más grande en este asunto: estos tratados, a pesar de que pasearon en las manos de las personas que se atribuyen el conocimiento a sí mismos, obligaron a esas personas a la confirmación.
¡Así que, mi querido Maestro! Estos eventos reforzaron más a nuestras mentes, y nos atan más a usted. Es como una prueba suficiente y más contundente que usted nos protege y defiende en cualquier tema.
¡Querido Maestro mío! Esta semana recibí un punto sutil más, que muestra las coincidencias Divinas en el entero Corán, que usted escribió con su manuscrito, sufriendo muchos problemas entre mil dificultades. Se informa que fuera de esto, se escribiera dos listas de coincidencias Divinas más, teniendo otro estilo, pero siendo general como este punto sutil. Las esperamos impacientes. Recordando su cansancio, duelen nuestros corazones. Que Cenab‑i Hak le otorgue muchas bondades merecidamente, ámin.
Hüsrev